Por: Francisco Matos Mancebo.
Hoy cumplo 60 años. Y no sé qué sentir. Si alegría, melancolía o miedo.
Hoy estoy tocao por dentro.
Mi padre, Francisco Matos, cumpliría hoy años también. Murió en 2023. Yo quería verlo rebasar mis 60 y más. Mi madre, igual se me fue en enero del año pasado, 2025. Quería que con ella fuera lo mismo.
Por eso este día tiene de todo. Es cumpleaños y es aniversario. Es fiesta y es culto memorial.
¿A usted no le ha pasado?
Yo veía a los hombres de 35 años y decía: “Diantre, ese tipo si está acabado”. Veía a los de 40 y decía: “Ese es un viejo”. Veía a los de 50 y pensaba: “Esos son los longevos, los bendecidos por Dios como Matusalén”.
Fíjese que no menciono los de 60. Para mí, pensar en 60 era demasiado. Eso era para gente que ya no existía. Para momias.
Y de repente, ¡pam! Me miro al espejo hoy, con 60 arriba, y me dan unos deseos ardientes de darle gracias a Dios por lo joven que me veo. Jajajajajaja.
¿Por qué será eso? ¿Somos nosotros o es la edad que se volvió sinvergüenza?
Hasta los 50 me parecían demasiado. He cumplido 60 por fin y descubro que cualquier muchachito ahora llega a 60 y sigue como si na’. Dándole a los hierros en el gimnasio. Dándole a la vida con vida. Dándole a las caminatas y a los ejercicios pesados, para que el cuerpo se vea firme.
El psicólogo dominicano que llevo dentro me lo explica así:
A los 20, tú crees que te vas a comer el mundo. A los 35, crees que el mundo te está comiendo a ti. A los 50, negocias con el mundo. A los 60, te das cuenta que el mundo nunca existió. Exististe tú, fajado, trabajando, pagando cuentas, criando muchachos, sembrando conuco propio y ajeno.
Nos pasó lo que nos pasa a todos los dominicanos. Nos criaron para ser viejos a los 30. El dominicano de antes a los 30 ya tenía 5 muchachos, una deuda en el colmado y una cara de preocupación que pa’ qué te cuento.
Nosotros somos la primera generación que llega a los 60 y todavía quiere enamorarse, montarse en un motor de los grandes y emprender un negocio.
Por eso nos llega de sorpresa. Porque nadie nos enseñó a cumplir 60 estando vivos.
Y aquí quiero traer un mensaje que vi en un Reels ajeno. –Aclaro: no es de mi autoría, es de un reels que me encontré y me tocó por dentro- Pero que define por qué llegamos a 60 sin darnos cuenta:
“PAPÁ SIEMPRE ESTÁ
El hombre que es proveedor no siempre tiene tiempo para su familia. No siempre estará para el almuerzo o para la cena. No siempre responde los mensajes.
A veces se pierde momentos especiales en su vida y en las vidas de los suyos, en las vidas de los que ama.
Pero, está en todo lo que no ves: en las cuentas del día, en las comidas servidas, en el techo firme, en lo que sostiene, aunque nadie lo reconozca.
No lo confundas con un ausente. PAPÁ NO ESTÁ LEJOS, ESTÁ OCUPADO.
Está construyendo lo que algún día todos van a agradecerle, porque no todo amor se da en besos. A veces se da en renuncias, en silencio, en ese sacrificio que no hace ruido, pero que lo deja sin energía cuando llega la noche…. ¿Podría estar más? Quizás. ¿Lo hace por amor? Sin duda”.
Eso fuimos nosotros. Eso fue mi padre. Eso fui yo.
Llegué a 60 ocupado. Tan ocupado construyendo el techo, pagando la luz, sirviendo la comida, que no me di cuenta que estaba cumpliendo 35, 40, 50.
Por eso hoy no me siento de 60. Me siento de 35, pero con la factura pagada.
Hoy no voy a pedir que me feliciten. Voy a pedir que se miren al espejo los que vienen detrás.
Si usted tiene 35 y cree que está viejo, venga a verme. Si tiene 40 y cree que se le acabó la vida, venga a verme. Si tiene 50 y cree que es Matusalén, venga a verme.
Le voy a enseñar un carajito de 60 años que está empezando a vivir.
A mi padre, donde Dios lo tenga: lo logré Papi. Llegué.
A mi madre, que me enseñó a leer en la biblia y con La Mañosa de Juan Bosch: gracias Mami.
Y a Dios; gracias por dejarme llegar joven a viejo.
Seguiremos dándole a los hierros, 60 años después.








