El camino luce cada día más despejado para que Luis Abinader sea nuevamente candidato presidencial del Partido Revolucionario Moderno (PRM) debido a que Hipúlito Mejía «no levanta vuelo» y con el paso del tiempo se observa más rezagado.
Abinader, que ganó cómodamente a Mejía la candidatura para las elecciones del año 2016, mantiene una indudable consistencia en el trabajo proselitista, luce bien articulado, su equipo político está mejor estructurado y preparado para «la batalla» interna.
El opositor Partido Revolucionario Moderno (PRM) decidió realizar sus primarias para escoger sus candidatos «con padrón cerrado», es decir con sus miembros inscritos, lo que se percibió como el primer triunfo de Abinader frente al ex-presidente Mejía.
El ex-presidente de la República, a quien denominan el «Guapo de Gurabo», favorecía que los candidatos del PRM se escogieran en primarias abiertas, es decir con el listado de votantes de la Junta Central Electoral, pero perdió esa competencia de Abinader.
A Abinader se le atribuye tener un mayor control de las estructuras dirigenciales del PRM, lo que le favorece ampliamente en unas votaciones primarias internas. El candidato presidencial del PRM será elegido el 6 de octubre de este año.
Aparte del control interno, Abinader luce en la opinión pública mejor articulado que el ex-presidente Mejía, tiene propuestas más concretas y coherentes para enfrentar los problemas del país y su manejo mediático es más depurado que el de Hipólito.
A Mejía le afecta sensiblemente la desconfianza que existe en torno a él en el propio Partido Revolucionario Moderno (PRM), donde dirigentes lo asocian al gobierno del presidente Danilo Medina y que por eso no hace oposición.
En plazas políticas influyentes como Santiago, el proyecto presidencial de Mejía luce rezagado, desarticulado, incoherente y fuera de competencia frente a los promotores del licenciado Luis Abinader.
La improvisación que caracteriza a Mejía en el trabajo político aparenta que impacta a todos sus seguidores. En Santiago, su equipo político lo dirige el ex-senador Víctor Méndez, que fue síndico hace 40 años y es considerado un político totalmente obsoleto.
En Santiago, en un acto público hace varias semanas, el propio Abinader «soltó» la información de la posibilidad de un acuerdo en el PRM para escoger su candidato presidencial si las encuestas lo mantienen «arriba» en las simpatías electorales.








