Creo que es muy temprano e improcedente hablar de alianzas electorales para el 2028.
Aún así, percibo que hay una tremenda ligereza en el análisis sobre el acuerdo denominado Rescate RD del 2024.
En el PLD hay un sector que considera que su dirigencia negoció muy mal el pacto electoral del 2024.
Hay algunos que llegan al extremo de decir que el partido morado fue engañado en esa negociación política.
Desde mi punto de vista, eso es un disparate si se analiza el contexto en que se produjo esa alianza electoral.
Adrede, en las opiniones y análisis se quiere olvidar la difícil situación del PLD en esa coyuntura política.
Diezmado, apabullado por acusaciones de corrupción, varios dirigentes presos, cientos de dirigentes renunciando, el PRM quitándole diputados y alcaldes y la imagen rodando por el suelo.
El PRM, que hincó y desacreditó al PLD, volaba altísimo en simpatía electoral y, como ocurrió en las urnas, se veía invencible.
En la oposición, la población dirigió su mirada hacia el partido Fuerza del Pueblo (FP) y su candidato Leonel Fernánez, que obtuvo un 29 por ciento de los votos.
En la candidatura presidencial, en el 2024 el disminuido PLD apenas logró un 10 por ciento de los sufragios, luego de sacar un 38 por ciento en el 2020.
Si no se reflexiona cobre el contexto en que se produjo la alianza Rescate RD, se llega fácilmente a la conclusión de que fue un fracaso.
Da pena ver al excandidato presidencial del PLD en el 2024, Abel Martínez, calificando despectivamente ese acuerdo electoral como Resaca RD.
El mismo Abel que en Santiago boicoteó la alianza Rescate RD en el 2024.










