Las protestas y paros de labores se extienden por el país en un momento muy difícil para el gobierno.
Los reclamos, incluyendo exigencias de aumentos salariales, no parecen tener incidencia política opositora.
En una jugada políticamente correcta, el presidente Luís Abinader logró recientemente desactivar las protestas en contra de la explotación minera en San Juan.
Como el argumento fue la falta de licencia social, eso mismo debería hacer con el rechazo a la explotación minera en la Cordillera Septentrional.
Ya los sacerdotes y otros sectores involucrados en ese reclamo anunciaron la realización de nuevas protestas.
El presidente Abinader acaba de desactivar el paro de labores de 48 horas que realizarían las enfermeras en los hospitales públicos.
Las y los farmacéuticos se fueron a huelga este lunes de 8:00 de la mañana a 12:00 del mediodía.
Las demandas y amenaza de paralización de labores de los jueces no corresponde al Poder Ejecutivo, sino al Judicial. Aún así, es un malestar de un sector importante de la sociedad.
Los motoconchistas están en las calles en protestas y lo mismo ocurre en diferentes comunicades de la región del Cibao.
Hace un mes hubo paros de labores en San Francisco de Macorías, Licey al Medio, Navarrete, varias comunidades de Moca, entre otros.
El presidente Abinader hace un gran esfuerzo para satisfacer muchos de esos reclamos, pero la mayoría de sus funcionarios lucen muy tímidos.
Es un momento difícil para el gobierno del PRM por la situación económica que vive la inmensa mayoría de los dominicanos.
No se debería minimizar el peligro del aumento de esa agitación social.








