El ingeniero Andrés Cueto acaba de ser reelegido como presidente del PRM en el municipio de Santiago.
Sin ruidos, sin diferencias y exhibiendo una fuerte unidad, es un gran acierto del partido de gobierno.
Sin importar el método de elección, el liderazgo interno de Cueto es muy predominante en el PRM.
Por eso, si la asamblea de delegados era lo más cómodo y rápido, lo razonable políticamente era usar esa vía.
En vez de debilitarse, con el paso de los años el liderazgo de Andrés Cueto se ha consolidado en el partido oficialista.
Fue reelecto sin estridencias y de manera unitaria, porque no había absolutamente ninguna posibilidad de competir con él.
En Santiago no hay un dirigente del PRM más trabajador que Cueto, además de su preparación política y entrega a su partido.
Tiene la gran ventaja de que no aspira a diputado ni a senador y lo de la Alcaldía lo maneja como una gran incógnita.
Eso lo fortalece dentro del PRM y, por esa y otras razones, su ascenso en el partido de gobierno no se detiene un minuto.
Mi dura crítica al PRM es que Cueto no sea miembro de su Dirección Ejecutiva, algo inexplicable para mí.
Esos dos años más como presidente municipal de Santiago, es un nuevo triunfo político para Andrés.
Y prohibido olvidar a la encuesta Gallup-Diario Libre que lo apuntaló políticamente.










