Abel Martínez le anda huyendo a unas primarias para escoger el candidato presidencial del PLD para el 2028.
Quiere encuestas porque actualmente está en desventaja en la dirigencia y militancia de su partido morado.
En el 2022, ganó las primarias internas abiertas para ser candidato en el 2024 y aplaudía ese método de elección.
Ahora le huye como el Diablo a la Cruz, porque ni siquiera un fuerte equipo político tiene y la Alcaldía de Santiago no está en su poder.
Como fue candidato hace menos de dos años y se promovió intensamente, entiende que con encuestas le iría mejor en la competencia que se avecina.
Abel tiene meses obstaculizando y boicoteando la elección del candidato del PLD con la urgencia que exige la actual coyuntura política.
Leí detenidamente su última carta donde fija posición sobre el proceso que escogería a la persona que nominaría el PLD para el 2028.
El expresidente de la Cámara de Diputados está en una situación bien difícil en su partido. La debilidad interna juega en su contra.
Su única posibilidad de competir es a través de encuestas y está presionando para ver si logra imponerse.
En unas votaciones internas tendría que gastar muchos millones de pesos con posibilidades mínimas de salir airoso.
También está en amplia desventaja en los comités Central y Político y no tiene otra salida que echar su pleito en la opinión pública.
En esta ocasión, dudo que Abel pueda imponerse en el PLD.









