Inesperadamente la motivación y la integración se han desplomado como un castillo de arena en el PLD.
El fuerte y sorpresivo golpe llega en un momento en que la recuperación empezaba a volar bien alto.
El entusiasmo y la confianza han recibido una estocada que pulveriza un trabajo político que concitaba un gran interés.
La suspensión de la consulta convocada para el 18 de este mes tira por la borda un dinamismo que iba en rápido ascenso.
Un asunto inexplicable porque, hoy día, en el PLD todos son danilistas con muy limitadas excepciones.
Es un pleito entre seguidores del expresidente Danilo Medina, a quien se percibe jugando un pésimo papel de equilibrio como líder de ese partido.
Un formidable trabajo político de recuperación, motivación e integración iniciado por Francisco Javier García, sorpresivamente se tambalea.
Es indudable el impacto de Gonzalo Castillo y, además, debe aplaudirse la tenacidad de Francisco Domínguez Brito.
Desde mi punto de vista, Abel Martínez, que no tiene imagen de danilista, jugó al fracaso de la consulta del 18 de octubre.
El exalcalde de Santiago logró su propósito y por eso sus seguidores están eufóricos hasta en los medios de comunicación.
Las competencias internas dinamizan los partidos políticos porque impactan positivamente la integración y la motivación.
La suspensión de la consulta del PLD es una dura caída y, por el bien del fortalecimiento de los partidos, ojalá se levante rápido.
¿Qué viene ahora en el PLD? Estos días son decisivos.










