Durante mucho tiempo escuché decir: “No es lo mismo dirigir el FALPO que dirigir un ayuntamiento o una institución pública”, una frase utilizada para cuestionar si dirigentes provenientes de la lucha social podían asumir con éxito responsabilidades de Estado. El tiempo, sin embargo, ha demostrado que la verdadera diferencia no está en el cargo, sino en la capacidad, la voluntad y el compromiso con que se asume. Dos ejemplos que hoy permiten discutir esa afirmación son David Polanco y Víctor Bretón.
Polanco, al frente del programa Comunidad Segura, ha convertido su experiencia comunitaria en una herramienta de gestión. El programa tiene precisamente entre sus objetivos mediar, gestionar y coordinar con instituciones gubernamentales la solución de problemas comunitarios. En los últimos años, su trabajo se ha caracterizado por mantener una presencia activa en los territorios, realizar levantamientos y procurar que las necesidades planteadas por las comunidades encuentren respuestas institucionales.
Un ejemplo reciente es el trabajo desarrollado en Santiago, donde Polanco encabezó reuniones con los gestores comunitarios para fortalecer la planificación y coordinación territorial, además de impulsar acciones vinculadas a la prevención, la convivencia y el acompañamiento de iniciativas locales. También se ha evidenciado la articulación de Comunidad Segura para gestionar soluciones concretas, como la cancha deportiva y otras obras entregadas en Licey al Medio mediante la coordinación con las autoridades locales y nacionales.
Del otro lado está Víctor Bretón, director distrital de Canca La Reina, quien ha demostrado que la administración pública también puede ejercerse desde una visión profundamente comunitaria. Su gestión ha alcanzado resultados importantes en materia de obras, servicios y participación ciudadana. Canca La Reina llegó a ocupar el primer lugar del SISMAP Municipal tanto en gestión interna como en servicios, mientras su administración ha ejecutado obras priorizadas mediante el Presupuesto Participativo Municipal hasta alcanzar el primer lugar en transparencia.
La dimensión de su trabajo también puede medirse en obras concretas: puentes, contenes, badenes, aceras, encaches, alcantarillado, espacios comunitarios y otras intervenciones. En 2025 se inició además la construcción de cinco puentes con una inversión de RD$28 millones, mientras que en enero de 2026 se anunciaron nuevos trabajos en Los Reynoso y Santa Ana por más de RD$12.3 millones.
Por eso, más que preguntarnos si David Polanco o Víctor Bretón venían de la lucha social, habría que preguntarnos qué han hecho desde que asumieron responsabilidades públicas. Ambos han demostrado, cada uno desde su espacio, que las comunidades necesitan funcionarios que conozcan sus problemas, caminen sus calles y conviertan las demandas en gestiones y resultados.
La política social puede cambiar de escenario cuando se llega a una institución, pero la vocación de servir no tiene por qué cambiar.







