La oposición política está liderada por dos expresidentes de la República, dos estadistas.
Eso obliga a ser cortés y prudente con el gobierno cuando se solicita su participación en un diálogo oficial.
Sin dejar de ser opositores, por cortesía no puede rechazar abiertamente un pedido de esa naturaleza.
En esta ocasión, opiné en televisión y radio que no le veía sentido a la decisión de incluir a la oposición en esas conversaciones.
Entiendo que lo correcto es hablar de la actual crisis y llegar a acuerdos con los sectores productivos del país.
Los transportistas , generadores de energía eléctrica, sector agropecuario, los industriales, grandes comerciantes, entre otros.
Por ese criterio, creo que el golpe político que le dio Danilo Medina al gobierno y al PRM se lo buscaron las propias autoridades.
Como se dice popularmente, lo desnudó en las calles con su revelación de que no tienen ni siquiera un plan para enfrentar la actual crisis.
Y sin propuestas concretas para conversar, es razonable dudar de la sinceridad de esas conversaciones con la oposición.
Danilo Medina, político experimentado y con ocho años en la Presidencia de la República, no mordió el anzuelo.
Ahora observemos el manejo de expresidente Leonel Fernández.









