La intrascendencia del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) tocó fondo definitivamente.
Inaudita la ausencia y hermético silencio en el actual debate sobre los peligros para la libertad de expresión.
Los miembros del CDP estamos huérfanos de orientación institucional sobre un asunto esencial para nuestro ejercicio profesional.
Todos los sectores de la sociedad participando activa e intensamente, menos una de las instituciones que debería protagonizar el debate actual.
Leí que en el local central hubo un conversatorio con tres o cuatro abogados que hablaron sobre el nuevo Código Penal.
De manera institucional, ni siquiera una orientación escrita o verbal a la membresía desde su Comité Ejecutivo Nacional.
No sé si es que la actual directiva está apoyando el contenido de los artículos del nuevo Código Penal que limitan la libertad de expresión.
Lo que sí es irrefutable es que el CDP se esfumó del actual debate y abandonó su responsabilidad con nosotros los miembros.
En varias ocasiones he hecho la misma pregunta. Hoy la repito: ¿Para qué sirve el CDP?
La institución que debería ser líder del ejercicio periodístico, hoy está reducida a nada, ausente, postrada y sin ninguna incidencia.
Pasar sin pena ni gloria en un debate sobre libertad de expresión, me hace pensar que ya el CDP definitivamente sucumbió.
Penoso lo que estamos viendo actualmente con el Colegio de Periodistas.









