Esto es así porque el político (hombre o mujer) trabaja con ilusiones pero su suerte la deciden las realidades.
Santiago ha sido reconocido como una difícil plaza electoral. El PRM no se escapa a la amarga tradición que imprime la hidalga pues, desde su nacimiento, ha visto terminar en tribunales las elecciones de cargos internos (pleito que se llevó hasta el Tribunal Superior Electoral que ordenó consultas a los organismos territoriales para definir la controversia entre las contendoras Rosa Santos y Amarilis Baret en 2018). Más tarde fue la reserva, a regañadientes, de la nominación a alcalde para un aliado (José Enrique Sued) y en la elección siguiente, nueva vez reservada con dolores, pero para uno interno (Ulises Rodríguez).
Los perremeistas han votado poco en Santiago.
Por eso a nadie sorprende el reciente anuncio de que los cargos más importantes, como la alcaldía de municipio cabecera (joya política del opositor PLD), sea relevada a encuestas y la senaduría sea confirmada como reserva.
La realidad choca con las ilusiones. ¿Es necesario revelar los nombres que desde antes del origen están signados? No creo, el que vive en esta ciudad sabe a quién corresponde cada una.
Es inteligente de parte de la dirección del PRM, reconociendo la historia de la plaza y sabiendo el inmenso ego de algunos dirigentes, anunciar vía la Comisión Nacional de Elecciones Internas (el sábado), lo que todos suponían, y según cuentan con sonrisa socarrona decir sin decir o diciendo.
Como dice el Eclesiastés “todo tiene su hora” y, en definitiva, hay aspirantes que no están en su hora.
Repito: “la política es el arte de lo posible” y para algunos les fue imposible.








