Julián está en su oficina de abogados y aparenta que «su pueblo» se olvidó de él, Rafelito anda de «la mano» apoyando a Fernando Rosa y Gilberto «disfruta» de una «botella» en la Cancillería… ¿Quién imaginó ese final político de los Serulle?
José, el economista «mimado» de los grupos de izquierda hace unos años, es diplomático y tiene su fundación Ciencia y Arte y Haffe, el de perfil más bajo de esos hermanos y destacados profesionales, sigue en el teatro y la academia.

Sigfredo, el más ambivalente políticamente, pasó por la Alcaldía durante los seis años (2010-2016) de su hermano Gilberto y regresó al sector privado.
Julián Serulle, influyente alto dirigente del PLD de los años 90, locuaz y de un discurso que hacía hincapié en «su amor» por los obreros y los más necesitados, está hoy casi en el anonimato y llama la atención porque era «un apasionado» de los medios de comunicación.
Fue dos veces candidato a senador de Santiago por el PLD (1994 y 1998), en el primer gobierno de Leonel Fernández (1996-2000) fue durante casi dos años director general del otrora fuerte Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS) y varios años presidente del PLD en Santiago.
A partir del 2004 «se declaró» aspirante presidencial y parece que ahí comenzó su debacle política que terminó con su salida definitiva del partido fundado por el profesor Juan Bosch, quien visitaba frecuentemente y hasta dormía en la residencia de Serulle.
La incidencia de Julián fue mermando progresivamente en el PLD y cuando anunció su renuncia la repercusión fue muy tímida. Hoy día es un «gran olvidado» en el partido morado, a pesar de que es indudable que en momentos difíciles hizo valiosos aportes a esa organización.
Rafael Serulle, ingeniero civil, fue «todo un poderoso» en el PLD y en el primer gobierno de Leonel Fernández fue director de la Influyente Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado. Fue candidato a alcalde de Santiago por el PLD en las elecciones del año 2002.
A partir del 2002, «todo se vino abajo» para el ingeniero Serulle y a pesar de que el PLD regresó al poder en el 2004, el expresidente Fernández no lo tomó en cuenta «para nada» y eso mismo ha sucedido con el actual presidente Danilo Medina.
En la actualidad al Rafelito, como lo conocen en el PLD, se le ve en actividades de apoyo a las aspiraciones a la Alcaldía del dirigente Fernando Rosa.
El otro Serulle con gran simpatía en el PLD, Gilberto Serulle, fue ocho años diputado por la Circunscripción número Uno y terminó siendo expulsado de manera deshonrosa de esa organización debido a que en el 2010 aceptó ser candidato a alcalde de Santiago por el PRD.
Ganó la Alcaldía en 2010 pero cuando intentó buscar la reelección en el 2016, no sacó un 10 por ciento de los votos porque Santiago le dio la espalda. Hoy Gilberto cobra un sueldo sin trabajar en el Ministerio de Relaciones Exteriores.
Los Serulle Ramia, Julián, Rafael y Gilberto, fueron miembros del comité central del PLD y ocuparon importantes espacios en la toma de decisiones en esa organización, pero hoy día su incidencia política es inexistente y su popularidad «cosa del pasado».
No hay dudas de que políticamente los Serulle «se derrumbaron como castillos de arena» y la interrogante surge de inmediato: ¿qué motivó ese desplome?








