El vapuleado PLD acaba de encontrar, inesperadamente, una brecha para intentar levantarse.
El golpe actual lo tambalea, pero al menos con Gonzalo Castillo el morado anda en estas horas con el orgullo herido.
Abel Martínez no logra avanzar y consolidar lo suficiente la esperanza de volver al poder. Y el tiempo apremia.
Con Gonzalo preso, no con los otros, un amplio sector del PLD siente, por primera vez, que es real la posibilidad de destrucción de su partido.
Huérfano de un presidente Danilo Medida en las calles, hay una buena parte de dirigentes y militantes que observan que la casa morada se derrumba.
Entonces, ahí llegó Gonzalo, su excandidato presidencial en el 2020, en la denominada operación Calamar.
El ego peledeísta anda herido por el apresamiento de Gonzalo y eso demuestra que él logró calar hondo en el corazón morado.
La incertidumbre golpea, pero el Penco aparece como un rayito de luz en el oscuro y difícil túnel morado.









