Creo que las actuales paralizaciones de labores en varios pueblos del Cibao son una insensatez.
Por los momentos difíciles que atraviesa el país, pienso que esas protestas son irracionales.
Admito que para desactivar convocatorias anteriores, autoridades del gobierno han hecho diversos compromisos con dirigentes populares.
Hay pequeñas obras y soluciones comunitarias que han sido prometidas en cuatro y cinco ocasiones.
Presionados para lograr que no se realizaran esas huelgas, funcionarios llegaron a diferentes acuerdos con grupos populares.
Es con ese discurso de reiterados incumplimientos que se llevan a cabo las paralizaciones de labores actuales.
Aún así, creo que el momento que vive actualmente el país llama a la prudencia, sensatez y a la tranquilidad social.
Entrevisté hace unos días a uno de los voceros, Osvaldo Brito, y aproveché para expresarle públicamente el criterio que aquí expongo.
Esos paros de labores en la coyuntura actual, son imprudentes.










