¿Por qué el dominicano ya no va avotar?
La democracia dominicana no está en crisis porque la gente vote mal. Está en crisis porque la gente ya no vota.
Lo que en 2016 era un 30.41% de abstención, para 2020 se convirtió en 44.71%, y para el 2024 alcanzó su pico histórico: 45.6% en las presidenciales y 53.4% en las municipales de febrero. Es decir, pasamos de una participación del 67% en 2026 a apenas 52% en 2020 y 2024. Quince puntos menos en ocho años. La abstención dejó de ser coyuntural para convertirse en estructural.
Y lo más grave: la tendencia es más alta en lo municipal que en lo presidencial y congresual. ¿Por qué? Porque el ciudadano siente que lo nacional todavía reparte poder, pero lo municipal ya no resuelve nada.
CRONOLOGIA DE UNA DESCONEXION
2016: Último proceso con participación alta. 6.7 millones de inscritos, 30.41% de abstención.
Febrero 2020: La vergüenza. Suspensión de las municipales por el “fallo” del voto automatizado. El golpe moral que rompió la confianza en la JCE. El susodicho coronel aquel, premiado como Director de la Policía y a Dios las gracias. ¿Y la Junta Central Electoral, qué hizo o ha hecho?
Marzo 2020 y 2024: La pandemia explicó en parte el 44.71% de 2020, pero no explica el 45.6% de 2024. En 2024 ya no había COVID, había normalidad y, aun así, la gente no fue. El estudio de CAPEL (Estudio sobre la abstención electoral en la Republica Dominicana: voto nacional y en el exterior), lo dice claro: no es un problema de jóvenes. La abstención bajó en todas las edades por igual.
Exterior: El espejo más cruel. De 52% de participación en 2016 a 19% en 2024. El dominicano de fuera manda remesas, sostiene la economía –ciudadanía económica-, pero no cree en la política -sin ciudadanía política-.
¿POR QUÉ NO VOTAN?
MIS TESIS: No es apatía. Es lucidez desencantada. El voto se orienta al interés personal y no al bienestar colectivo porque el sistema así lo enseñó.
-Muerte de la ideología, triunfo de la politiquería.
Los partidos dejaron de formar. Ya no hay estimulo ni moral, ni conductual, ni ideológico. La meritocracia fue sustituida por la dedocracia. Ya no sube el que estudia, el que reparte Vanguardia del Pueblo, el que recoge chelitos en alcancías en los semáforos de Santiago, el que cumple evaluaciones educativas y/o prácticas. Sube el que tiene dinero.
Por eso la boleta está llena de riferos, narcotraficantes, sindicalistas; y, muy pronto, de chiperos. Porque la abundancia de recursos económicos sustituyó a la formación política y a los principios fundamentados en valores. ¿Qué moral le puede pedir un partido a un ciudadano si su candidato es lo que es?
-Clientelismo decadente y barato.
El clientelismo de antes, por lo menos, daba. Ahora es ridículamente barato en lo presidencial –RD$500 y una pica pollo –y ridículamente caro en lo congresual, donde un diputado tiene que buscar millones y millones para competir, toda vez que, sus principales contendores ahora son sus propios compañeros-. El votante lo sabe. Sabe que su voto vale poco y por eso no lo regala…
-El voto sin justificación moral.
El sistema actual induce a votar por intereses muy personales, no por conciencia colectiva. No hay conciencia de que el voto es un acto social. Y sin conciencia cívica no hay motivación.
CONSECUENCIAS PARA LA DEMOCRACIA
Una democracia con 53.4% de abstención municipal no es representativa, es de minorías. Gobiernan alcaldes con el 22% del padrón electoral.
Esto trae:
-Legitimidad débil.
-Partidos sin base, solo maquinarias electorales.
-Gobiernos locales sin control social.
-Y el peligro mayor: que la gente crea que se vive igual sin votar, abriendo la puerta al autoritarismo blando.
MI TESTIMONIO: DE UNIVERSIDAD POLITICA A PARTIDO ELECTORERO
Lo digo con dolor porque vengo de ahí. Yo fui formado en el PLD, el único partido en América que fue una universidad política. Donde aprendimos el eslogan: “Servir al Partido para servir al pueblo”.
El PLD era un partido donde te sancionaban por tomarte una cerveza en público y en el que podías hasta ser expulsado por serle infiel a tu pareja. Donde nada se hacía en ningún pueblo sin el visto bueno de la dirección local.
Ese partido –PLD-, después de la muerte de Juan Bosch, sus discípulos Leonel Fernández y Danilo Medina (cuya diferencia conmigo o con cualquier otro peledeista formado es la SUERTE), se desgarraron como perros rabiosos por el poder. Y nos estafaron la conciencia a militantes como yo, que nunca pedí Decretos ni nombramientos, que coticé y busqué cotizantes, que pagué locales de mi bolsillo, que vendí Vanguardia del Pueblo y siempre pagué el mío, que rifaba dos veces al año y que nunca me perdí un esfuerzo concentrado ni ninguna tarea asignada de las que hicieron grande al PLD. Yo, que trabajé tanto o más que ellos dos para que el PLD llegue al poder, que fui mordido por un perro en un esfuerzo concentrado y que aún me deben dinero (RD$8,000.00), jajaja, que “presté” para caravanas y para las guaguas del último mitin en la capital en 1994, hoy me siento estafado. Hoy digo sin temor ni temblor: “A MÍ TAMBIÉN ME ENGAÑARON”
Pudimos haber hecho 19 veces más por el país desde el Estado y no lo hicimos por ser más de lo mismo. Que nos formaron criticando ácidamente a Joaquín Balaguer y todo lo que hicimos al llegar al poder fue emularlo y mal imitarlo.
Convertimos al PLD de escuela a partido meramente electorero, con Ministros y Directores Generales ajenos al partido y gobiernos full de amigos y allegados; full de queridas y de amantes amigas.
¿CÓMO INYECTAR CONCIENCIA?
¿Volver a formar? ¿Meritocracia vs. dedocracia? ¿Voto como acto colectivo? ¿Ley de partidos con dientes? ¿Municipalizar la democracia? ¿QUÉ CARAJOS SÉ YO?
Lo que sí yo sé es que la abstención no se resuelve con RD$1,000 el día antes. Se resuelve devolviéndole al ciudadano la razón moral para levantarse el domingo e ir a votar motu propio.
Porque, el dominicano no es que no quiera votar. Es que no encuentra por quién ni para qué.
¿Y ASÍ QUEREMOS DEMOCRACIA?










