Una de las graves dificultades que tiene Santiago y otras ciudades del país para encarar los verdaderos y más acuciantes problemas del municipio es la improvisación y la politiquería que ha predominado a la hora de escoger a los alcaldes.
Los partidos «ni por asomo» le prestan atención a los dirigentes que son técnicos calificados y que tienen experiencia en asuntos municipales a la hora de escoger sus candidatos y casi siempre seleccionan «al más popular» o al que tiene más dinero para garantizar el triunfo electoral.
Y la población votante actúa peor porque a la hora de sufragar no presta la más mínima atención a las condiciones de los candidatos y se inclina por «el que escogió el partido» o por el que le simpatiza personalmente.
Los últimos dos alcaldes de Santiago son un auténtico y verdadero ejemplo de la improvisación que caracteriza a los partidos y a la población a la hora de seleccionar a la persona que desempeñará esa importante posición y demuestra que al parecer los problemas de la ciudad no son la prioridad.
El médico Gilberto Serulle encabezó una de las peores administraciones municipales que ha tenido Santiago en su historia. Fue candidato por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) luego de abandonar al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) porque no lo escogió para esa posición.
Un legislador (diputado), Serulle, con dos períodos y miembro del comité central del PLD, «se inventó» que quería ser alcalde meses antes de las elecciones del 2010 sin la más mínima experiencia en asuntos municipales. Terminó en un desastre, un gran fiasco.
En el caso del actual alcalde Abel Martínez, del PLD, «cayó» en la Alcaldía de Santiago porque siendo presidente de la Cámara de Diputados seis años, en el 2016, no encontraba a que aspirar porque su deseo de ser candidato a senador fue obstaculizado por el Comité Político de su partido.
Apenas unos meses antes de las elecciones del 2016, ahí apareció Abel Martínez como aspirante a alcalde. Al igual que Serulle, un diputado de dos períodos y en ese momento miembro del comité central del PLD.
Los dos eran congresistas por la Circunscripción Uno de Santiago y sin la más mínima experiencia en asuntos municipales y en ambas administraciones los verdaderos problemas de la ciudad no han sido tocados.
Sin embargo, los ejemplos de Serulle y Abel se repiten por todas las ciudades del país. La improvisación y la politiquería son las que determinan quienes son los alcaldes, sin importar que los problemas de los municipios se agudicen con el paso de los años.








