Ahora los que impusieron las primarias abiertas para elegir los candidatos a cargos electivos andan huyendo y, además, se han dado cuenta de que se metieron en un tremendo «berenjenal».
No hay dudas de que los listados de miembros de los partidos políticos no son confiables y aparenta que la decisión correcta la asumió el Partido Revolucionario Moderno (PRM) al decidir que sus integrantes elijan sus candidatos.
La alta dirigencia del PRM continúa ampliando su padrón con la inscripción de nuevos miembros y parece que sus principales autoridades tienen absoluta confianza en el listado que se prepara para las primarias del 6 de octubre.
La encrucijada ahora la tiene el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) debido a que se impuso como única opción para elegir sus candidatos a la presidencia, el congreso y los municipios las primarias abiertas.
Los que promovieron ese método de elección ahora están reculando y hay senadores y alcaldes con una alta aceptación en la población, según las encuestas, que favorecieron las «bondades» de las primarias abiertas y ahora están «pegando el grito al cielo».
Los que antes «cruzaban» como candidatos a senadurías y alcaldías por las encuestas, ahora van a «guayar la yuca» en elecciones primarias.
Ahora el PLD se ha dado cuenta que no es posible escoger los candidatos en elecciones primarias abiertas y busca «un bajadero».
La decisión de ir a la Junta Central Electoral en busca de que se excluyan del padrón para las elecciones primarias a los miembros de otros partidos políticos para que no influyan en sus votaciones internas, debería interpretarse como una derrota para el sector que impuso ese método de elección.
Lo denominan ahora «primarias semi-abiertas» porque en realidad las abiertas no dan seguridad de que las cosas salgan bien.
Lo correcto hubiese sido que cada partido político se dedicara a preparar un listado de miembros confiable y transparente y que de esa manera eligieran sus candidatos, con la supervisión de la JCE.
Sin embargo, se optó por imponer las primarias abiertas y ahora tiran en el zafacón las bondades que les atribuían.








