El presidente Danilo Medina hizo muy bien al promulgar la ley que crea el nuevo distrito municipal del Ingenio Abajo, en la olvidada y abandonada parte oeste del municipio de Santiago. De acuerdo a los datos que posee esta columna, los días que esperó el jefe de Estado para promulgar esa ley se debió a la realización de una rápida consulta (encuesta) para conocer la opinión de la población de Santiago en relación al nuevo distrito municipal aprobado por el Congreso Nacional. Con los datos en las manos sobre el apoyo mayoritario de los santiagueros, el presidente Medina habría decidido firmar el proyecto de ley que le remitió el Senado. Fue una decisión atinada, inteligente y políticamente aconsejable que se consultara discretamente a la población de Santiago sobre «lo que debía hacerse» porque en las redes sociales y en los medios de comunicación tradicionales «se vendió la falsa percepción» de que en Santiago existía un grave conflicto por la creación de ese distrito municipal. De esa manera, el presidente Medina no se dejó confundir e hizo lo correcto políticamente.
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Una vulgar mentira. Los allegados al alcalde de Santiago, Abel Martínez, se han dedicado a confundir a la opinión pública con la falsedad de que la creación del distrito municipal del Ingeniero Abajo afecta su administración y que fue una decisión política en su contra. Nada más falso. Abel ha querido hacerse la víctima para tratar de «pescar en río revuelto» con ese caso. Si es a partir de las elecciones del 2020 que el distrito municipal del Ingenio Arriba entra en vigencia, ¿en qué afecta eso al actual alcalde de Santiago? La gestión de Abel concluye en agosto del 2020. Pero aparte de eso, ¿no fue el propio Martínez que promovió y logró que se aprobara en tres ocasiones la creación del municipio Santiago Oeste (Cienfuegos)? Es decir, el alcalde Martínez apoyó abiertamente como presidente de la Cámara de Diputados, no que esa zona fuera distrito municipal, sino municipio. Por eso, el alcalde de Santiago no se atreve «a dar la cara» y pone a otros a «hablar» a su nombre. Sin dudas, un intento de engañan a la opinión pública.
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Otra grosera falsedad. Si se eleva una sección a distrito municipal, como acaba de ocurrir con el Ingenio Abajo, ¿por qué promover la falsedad de que se trata de una nueva división del municipio de Santiago? ¿Acaso los distritos municipales de Pedro García, San Francisco de Jacagua, Hato del Yaque y la Canela no siguen perteneciendo al municipio de Santiago? Si usted crea un nuevo municipio, entonces sí se está produciendo una división, pero no con un distrito municipal. En las elecciones del 2020, por ejemplo, las fotografías de los candidatos a director del nuevo distrito municipal del Ingenio Abajo no aparecerán en la boleta electoral de la Junta Central Electoral, sino únicamente la del candidato a alcalde del municipio de Santiago. Eso mismo sucede con los candidatos a directores de la Canela, Hato del Yaque, San Francisco de Jacagua y de Pedro García. Es decir, el Ingenio Abajo seguirá perteneciendo al municipio de Santiago. Por tanto, es una grosera mentira plantear que se trata de una nueva división.
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La peor mentira es la política. Es un vulgar engaño promover que la creación del nuevo distrito municipal busca hacerle daño políticamente al alcalde de Santiago, Abel Martínez, porque organizó un acto de apoyo al expresidente Leonel Fernández. Esa es la peor perversidad en el debate actual sobre el Ingenio Abajo. Por ejemplo, la verdadera artífice de esa «batalla» ha sido la diputada Altagracia González, que es en la actualidad la coordinadora de campaña del expresidente Fernández en la poderosa Circunscripción Uno. Ese proyecto contó con un abierto respaldo del diputado Demóstenes Martínez, quien es el coordinador del expresidente Fernández en la Circunscripción Dos. Además, en la creación del Ingenio Abajo jugaron «papeles estelares» los diputados Máximo Castro Silverio, del PRSC y Víctor De Aza, del PRM. Contó, además, con un fuerte apoyo del diputado Bernardo Colón, del PRD. Y resulta que los únicos opositores de Santiago fueron dos diputados que en la actualidad apoyan «y están» con el presidente Danilo Medina: Magda Rodríguez y Víctor Suárez. ¿Por qué entonces la falsedad de que fue «un golpe político» al alcalde Abel Martínez y al expresidente Fernández? Sencillo: porque Abel quiere «hacerse la víctima» con esa decisión.
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Oportunistas que «se cantan y se lloran». Lo insólito es que los seguidores del alcalde de Santiago, Abel Martínez, reaccionaron furiosos en las redes sociales inmediatamente el presidente Danilo Medina promulgó el proyecto de ley que crea el distrito municipal del Ingeniero Abajo. Sin embargo, en medio de «la furia» empezaron también a enviar a sus contactos y seguidores una promoción: «Héctor Ramírez alcalde: Santiago Oeste». Apenas unos minutos después de que se diera a conocer la decisión del presidente Medina, ya estaban enviando la promoción del hombre de más confianza del alcalde Abel Martínez y actual secretario general de la Alcaldía. Ramírez es el hombre que Abel llevó al comité central del PLD en la cuota que le correspondió como miembro del Comité Político. Es decir, censuraron la decisión del presidente Medina, pero inmediatamente le caen atrás al control político del Ingeniero Abajo. Sería una burla y una afrenta que un hombre que se opuso rabiosamente a la creación del Ingenio Abajo, como Héctor Ramírez, ahora quiera ser candidato a director municipal. Sin embargo, no se trata de Ramírez, sino que es «una jugada política» del alcalde Abel Martínez. Una indelicadeza de ambos.
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Los empresarios quedan «muy mal parados». La debilidad y falta de incidencia del liderazgo empresarial de Santiago volvió a ponerse de manifiesto con la creación del distrito municipal del Ingenio Abajo. Nadie le hizo caso «a su grito desesperado» porque ya representan muy poco como sector. ¿Qué influencia les queda a los líderes empresariales de Santiago? Ya no deciden nada. Y esta vez ni siquiera entre los periodistas caló su oposición a que se creara el nuevo distrito municipal del Ingenio Abajo. No les hicieron caso los políticos y tampoco los más importantes líderes de opinión de la ciudad. Se quedaron solos otra vez. Es una experiencia interesante para ver si asimilan y cambian la indiferencia con que actúan frente a los demás sectores de Santiago. Ya nadie está en eso de «dejarse utilizar». No hay dudas de que muchos de sus argumentos sobre la creación del Ingenio Abajo tienen validez, pero «ya la pava no pone donde ponía». Creerse todavía con poder de decisión hasta para determinar quién debe ser el senador o el alcalde, hace tiempo que pasó a la historia. Si no cambian, pues que se dediquen únicamente a su vivir: hacer dinero y nada más.
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Un mediador que al final jugó muy bien. El senador Julio César Valentín hizo un gran esfuerzo a favor del consenso en torno a la creación del distrito municipal del Ingenio Abajo. En varias ocasiones quisieron «joderlo», pero su prudencia, pluralidad e inteligencia política finalmente se impuso. Escuchó en innumerables reuniones la oposición de los empresarios y otros sectores. Y lo mismo hizo con los promotores de la creación del municipio Santiago Oeste (Cienfuegos), que finalmente se aprobó elevar la sección del Ingenio Abajo a distrito municipal. Se pensó que el senador Valentín «no saldría bien parado de esa», pero al final es un gran aplaudido. Como mediador, ninguno de los sectores se puede quejar de la labor de Julio César en ese caso. Quisieron empujarlo, presionarlo y hasta «chantajearlo» políticamente pero su inteligencia es muy superior. Valentín, sin dudas, demostró que es un representante efectivo. Trató sin descanso por lograr que la solución a esas diferencias fuera por consenso. Sabía que Cienfuegos «no estaba listo» para ser municipio, pero escuchó con atención a sus promotores y siempre se manejó con gran prudencia frente a las divergencias. Al final, el senador de Santiago debe sentirse verdaderamente satisfecho con el papel que desempeñó en ese escenario tan conflictivo.






