El insistente reclamo del sector empresarial para que el gobierno «invierta más» en Santiago es positivo, pero no debería «perder de vista» que las administraciones del PLD han construido la inmensa mayoría de las grandes obras que se han sido solicitado.
Aparte de eso, sería discriminatorio y una inequidad que un gobierno invierta recursos en obras acorde con los aportes de la ciudad al Producto Interno Bruto (PIB), como exigen líderes empresariales de la provincia de Santiago.
En la actualidad el sector empresarial de Santiago insiste en su viejo reclamo de que el gobierno debe «invertir más» en obras, pero de manera específica no menciona cuales serían las prioritarias para el desarrollo de la provincia.
Durante años hubo una «unificación de criterios» sobre la necesidad de la construcción de la avenida Circunvalación Norte, con el propósito de descongestionar el crecimiento vehicular y comercial de la ciudad.
Las administraciones de Leonel Fernández y de Danilo Medina finalmente construyeron esa importante avenida. Luego, el sector empresarial «se unificó» en torno a la necesidad de construir un Parque Central en los terrenos del viejo aeropuerto Cibao.
Hoy día el Parque Central, construido por el gobierno del Medina, está operando de manera exitosa. El viejo reclamo de ampliación de la carretera Santiago-Navarrete también fue atendido.
En este momento se trabaja aceleradamente en otro reclamo: la ampliación de la carretera Navarrete-Puerto Plata. Sin importar que sea para satisfacer sus intereses particulares, ahora «el gran movimiento» es para la rehabilitación del Puerto de Manzanillo.
No es negativo el reclamo de «más obras para Santiago», pero machacar con los aportes que hace la provincia al Producto Interno Bruto (pagos de impuestos) no debería ser «la condición de esa exigencia».
Si las provincias del Cibao que más aportan al PIB son Santiago, La Vega, Duarte y Puerto Plata, ¿eso indica que la inmensa mayoría de las inversiones del gobierno deben ir a esas ciudades? Sería injusto y el gobierno se apartaría de su verdadera responsabilidad.
¿Si se asume ese criterio entonces en provincias de limitados aportes al PIB, como Dajabón, Santiago Rodríguez, Hermanas Mirabal, Montecristi, entre otras, el gobierno no debería construir ni siquiera una escuela?
Hay, además, una interesante interrogante: ¿de los aportes de Santiago al PIB qué porcentaje se queda en exenciones que otorga el gobierno a empresarios de la provincia? Esa parte «ni se toca».
El presupuesto nacional se asume como «un instrumento de desarrollo» y las mayores inversiones, desde ese punto de vista, deberían ir a las provincias más deprimidas con el propósito de mejorar la situación de precariedades con que viven sus habitantes.
¿Cuáles son las grandes obras que en la actualidad piden los empresarios que el gobierno construya en Santiago? Aparenta que se le agotó la agenda porque no identifican una sola.
El reclamo, se insiste, es positivo, pero «algún día» deberían de admitir que la inmensa mayoría de las que han sido solicitadas, han sido construidas.








