Reciente y a través de este bien valorado medio de comunicación digital, mediante la entrega intitulada LO QUE VA, VIENE, resalté sucintamente mi trayectoria en el otrora y esperanzador Partido de la Liberación Dominicana. De manera muy singular, con el siempre y admirado dirigente nacional Julio César Valentín Jiminián.
LO QUE VA, VIENE es mi verdad mostrada en forma campechana, coloquial, con verificable cronología e identificación de actores y comunidades claves, que están ahí. LO QUE VA, VIENE es un escrito sin propósitos deliberativos y sin ánimo de refutar a nadie; y mucho menos, de remover prejuicios. Es una redacción campechana, coloquial, con datos estadísticos y cronológicos de cortesía, no apologéticos respecto a mis fraternas interacciones en el PLD; pero la presente, NI RUPTURA NI DESLEALTAD: MISIÓN CUMPLIDA, SÍ; tiene otro enfoque: es pedagógica, sirve de medio de contraste, invita a mirar en retrospectiva y a visualizar el trayecto pendiente por recorrer.
NI RUPTURA NI DESLEALTAD: MISIÓN CUMPLIDA, SÍ. De este modo percibo mi intensa, consistente y prolongada militancia en el PLD hasta que, por íntima convicción y mediante una carta de una sola palabra, presenté formal renuncia al mismo; no porque el PLD había cumplido su misión; sino, porque la mía en dicha organización sí estaba cumplida. Posterior a mi renuncia, mi actitud ha estado en perfecta armonía con la oración unimembre con que presenté la misma.
NI RUPTURA NI DESLEALTAD: MISIÓN CUMPLIDA, SÍ; por variadas razones:
1. Ni en mi adolescencia prescindí de mis neuronas.
2. Porque no fui, no soy ni seré un EUNUCO de la actividad política.
3. Es mi legítimo derecho ausentarme para siempre del quehacer político o permanecer en estado de reflexión hasta tomar la decisión que las circunstancias sugieran; pero siempre priorizando el supremo interés de la Patria.
¿CUÁL ES LA NOVEDAD?
En el Capítulo 1, verso 9 del libro bíblico Eclesiastés transcribimos lo siguiente: «¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol». Luego de evidenciar esta cita, estoy compelido a plantear dos preguntas retóricas:
1. ¿Es Francisco Matos Mancebo quien inaugura el acto de salir de un partido político luego de décadas de militancia activa?
2. ¿Es Francisco Matos Mancebo quien inaugura el acto de reenfocarse en otros horizontes?
IGNORANCIA MILITANTE
Nuestro quehacer político es un fenómeno muy sui géneris. Sui géneris, no por los astros con luz propias que suelen verse en el firmamento por más oscuras que estén las noches; sino, por la multitud de cometas, satélites y meteoritos que validan el célebre enunciado del gran estadista Dr. Joaquín Balaguer: “en política no se agradece, se paga”.
Entre otras, nuestro quehacer político es sui géneris, por las siguientes razones:
a. El salto cuántico de etapas vitales, que eran indispensables unas y necesarias otras, para arribar a un Estado democrático de derechos: pasamos de cacicazgos precolombinos a virreinatos; de idioma sin escritura a universidad establecida con una bula papal con los mismos privilegios que la de Alcalá de Henares; de abyectas divinidades al Dios de Tomás de Aquino; de choza a catedral; de bohíos dispersos en cacicazgos a poseer la Ciudad Primada de América; así mismo, otras espantosas asimetrías respecto a las instituciones establecidas en esta media isla en el último decenio del siglo XV y los albores del siglo XVI.
b. Profundo subnivel de cualquierización, de tal manera, que la ficción queda atomizada ante la realidad: no hay requisitos morales, ni académicos ni cívicos para aspirar u ocupar posiciones de Estado: congresistas “dignamente” mudos e incapaces de argumentar acerca del más elemental tema geopolítico u otros, porque jamás en sus vidas han leído ni siquiera un periódico. A este “selecto” grupo de hombres de Estado es “justo” añadir una piara de alcaldes y regidores de gruesas capas; pero con menos neuronas que un milenario ladrillo de pirámide.
c. El analfabetismo histórico ha sido, es y será el mejor abono para que la ignorancia siga produciendo tan excelentes e inagotables frutos de atrevimiento: este analfabetismo, que en algunos es consuetudinario, patológico y tuetanal, es la venda que impide a los “insignes” ignaros tener una cosmovisión témporo-espacial de las interacciones humanas e institucionales en el ámbito político nacional e internacional.
La ignorancia, abono del analfabetismo histórico y fuente nutricia del atrevimiento perpetuo, percibe a determinados actores políticos en tiempo de flash. Estos eunucos y anómicos escogieron ser lo que son: incondicionales a tiempo completo; por lo tanto, se sienten a gusto en las cortes y harenes de entronizados príncipes y reyes de nuestra bananera praxis política.
Son, precisamente esos eunucos, quienes proyectan y posicionan a determinados dirigentes políticos por encima del bien y del mal; en ocasiones, sin ellos desearlo convierten sus entornos de fidelidad y familiaridad en guarniciones en las cuales el político dirigente es un generalísimo y el resto, míseros aspirantes a reclutas.
MOVILIDAD Y CAMBIOS
El más elemental conocimiento de la política partidarista, nacional e internacional, nos muestra todo género de distanciamiento, de separación, de cambio de rumbo y hasta de traición. Citamos algunos casos:
A. Ámbito nacional:
1. Pedro Santana, Felipe Alfau, Jacinto de Castro, Tomás Bobadilla y Briones, independentistas en 1844; 16 años después, anexionistas.
2. Pedro Santana-Buenaventura Báez
3. Horacio Vásquez-Rafael Leónidas Trujillo.
4. Juan Bosch -Ángel Miolán
5. Joaquín Balaguer – Augusto Lora
6. Juan Bosch- José Francisco Peña Gómez
7. Peña Gómez – Jacobo Majluta
8. Miguel Vargas Maldonado – Hipólito Mejía
9. Leonel Fernández – Danilo Medina.
10. …Y cientos más de casos, especialmente, protagonizados en este acelerado
B. Internacional:
1. Thomas Jefferson – John Adams
2. Iósif Stalin – León Trotski
3. Mao Zedong – Chiang Kai-shek
4. Hugo Chávez – Francisco Arias Cárdenas
5. Álvaro Uribe – Juan Manuel Santos
6. Donald Trump – Mike Pence
C. Roma Antigua:
Julio César y Pompeyo el Grande
Luego de leer esa relación procede preguntar: en materia de política partidista, ¿qué tiene de novedosa la presente actitud del ex – diputado, Francisco Matos Mancebo?
LEALTAD
La lealtad no es un deber, es una obligación; pero una obligación consigo mismo, primeramente; con sus semejantes y con el entorno, en segundo lugar; por consiguiente, si no somos leales a nuestras convicciones, a nuestros valores y si no somos celosos custodias de las trayectorias que hemos recorrido, trayectorias que desbrozamos y pavimentamos con lágrimas sudor y sangre; entonces, carecemos de dignidad y no merecemos la imagen de Dios que mora en nosotros. La lealtad, como los derechos fundamentales es un don de Dios, es inherente a la naturaleza humana. Por esto, respecto al caso que nos ocupa, con altísimo sentido de responsabilidad, objetivamente he intitulado la presente entrega “Ni ruptura ni desleatad; misión cumplida, sí”.
El intelectual y periodista estadounidense Walter Lippmann, ganador del Premio Pulitzer en 1958 y 1962, nos dejó la frase: «Cuando todos piensan igual, nadie está pensando”. En este sentido procede preguntar: si nadie está pensando, ¿Qué puede suceder?
“ROMA NO PAGA TRAIDORES”
He afirmado, que la lealtad tiene que ser consigo mismo en primer lugar; porque si nos fallamos a nosotros mismos, ¿qué puede esperar el resto, el semejante?
La frase «Roma no paga traidores» tiene su origen en el siglo II a. C. en Hispania (actual España y Portugal), durante las guerras lusitanas contra la República Romana. Respetuosamente sugiero se conozca su contexto, porque un dirigente político verdaderamente íntegro, tiene que ser capaz de diferenciar la fidelidad que no compromete la dignidad de la dispensa, de otras modalidades de fidelidad; porque, tristemente, en la política bananera hay más poliedros que en la Geometría Euclidiana.
Conozco muy bien la circunstancial “aprecio” y “alta valoración” que tienen las focas en nuestra subcultura política. Conozco muy bien que hay sercitos-bubuselas rindiendo pleitesías en ocasiones no solicitadas. Conozco muy bien que hay dirigentes que jamás han pronunciado ni escrito la célebre frase de Luis XIV: “L’État, c’est moi” (“El Estado soy yo”); sin embargo, con su accionar la vociferan.
Conozco perfectamente, que en ocasiones, en muchos dirigentes falta nobleza para impulsar o contemplar el merecido ascenso en el escalafón político de quienes estuvieron a su lado entregándoles la totalidad de sus modestas capacidades; pero también conozco dirigentes, que son luz y linterna para quienes les acompañan en la ostentación del poder o en el ostracismo social.
Se atribuye a Confucio, gran moralista chino, la expresión: “Mujer, tú no me convienes, porque siempre estás de acuerdo conmigo”. Permita Dios, que el inagotable contenido cognitivo de la citada frase esté en las mentes y en los despachos de cada dirigente nacional para en los casos necesarios hacer pertinente aplicación de ella.
Termino estas palabras reiterando mi gratitud perenne a tantas personas y dirigentes maravillosas que en diferentes roles y medidas hicieron posible sirviera a nuestro pueblo y a la República desde el Primer Poder del Estado y otras instituciones estatales. Así mismo, a quienes recibieron de mí lo que pude darle y agradecidos lo recuerdan.
En el mismo orden anterior, no sé si di mucho o di poco; pero sí sé, que igual que la viuda referida en la Biblia, di todo lo que tenía; y lo di sin penas ni reservas; y si en una encrucijada del porvenir, que en ocasiones nos llega repleto de incógnitas y cartas marcadas, me posicionara en los mismos contextos y circunstancias, la misma ofrenda y con la misma actitud la daría otra vez. De esta manera, porque mi frente, como girasoles, puedo mostrarla frente al sol.
“Ni ruptura ni desleatad; misión cumplida, sí”.










