Hace quince días me reuní con un amigo que domina al dedillo las más encumbradas informaciones oficiales y cuando le expuse mi inquietud sobre la reunión que haría el Comité Central del PLD, me respondió con absoluta tranquilidad: «deja eso Bonilla, olvida eso que antes de la reunión habrá un acuerdo, ya se está en eso».
Dicho y hecho. Por supuesto, jamás quiso ofrecerme detalles y prefirió cambiar el tema de la conversación porque no le veía sentido a la preocupación que le expresé sobre la reunión del CC que en ese momento acaparaba la atención de la opinión pública.
Hay una camada de altos dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), incluyendo a mi amigo, que está absolutamente convencida de que no habrá división en esa organización y de que las diferencias que se debaten actualmente son normales.
Con una asombrosa calma, mi amigo sonreía cuando le advertía que tenía dudas de que faltando tan poco tiempo para esa reunión del Comité Central del PLD y por las ácidas contradicciones del momento, se pudiera llegar a un acuerdo «que salvara la situación».
«Deja eso, ya se está en eso y habrá un acuerdo», me insistió y no volvimos a tratar el tema durante la reunión que duró algo más de 40 minutos.
No hay dudas de que los «análisis» en los medios de comunicación andan bien despistados de la realidad que vive el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), donde la inmensa mayoría de sus dirigentes trabaja discreta y diariamente a favor de la unidad.
Es, sin embargo, inocultable el hecho de que un reducido grupo de dirigentes le hace «un flaco servicio» a la unidad del PLD con sus constantes y desatinados comentarios en los medios de comunicación, donde por primera vez se debaten esas diferencias internas.
Hoy día si el PLD lograra que las divergencias no se debatan en los medios de comunicación, su situación en la opinión pública fuera de menos tensión e incertidumbre. Ese reducido grupo de dirigentes son los que crean el ambiente de confusión y ansiedad.
Las redes sociales y los programas «de comentarios, análisis y opiniones» se están tragando al PLD y aparte de los voceros de oposición que azuzan la supuesta división, hay un grupo de dirigentes que contribuyen notablemente con la exageración de la situación interna.
«No sucederá nada Bonilla, olvida eso de división», me dijo mi calmado amigo. Como conozco el extraordinario arsenal de informaciones que él maneja, salí de la reunión reflexionando sobre el papel que estamos jugando los periodistas con «nuestros análisis».
Opiniones de nosotros, la mayoría de las veces interesadas, las queremos convertir en «grandes verdades» a través de supuestos «análisis objetivos» de la realidad. Sin dudas, un engaño.








