Va a alzar su voz, levantar su bandera, exhibir músculos y a resaltar sus logros en el gobierno.
Celebrar en Santiago los once años de salir del PRD para convertirse en PRM, es una jugada política inteligente.
Un centro productivo y académico influyente y en el que realiza grandes inversiones desde el gobierno.
Además, desde Santiago han salido grandes escándalos que han afectado la imagen pública y la confianza del PRM.
La dirigencia local ha sido exitosa, pero extrañamente muy marginada en cargos de relevancia en las altas instancias del poder.
Es un mitin político nacional en la Gran Arena que evita reprimendas de la Junta Central Electoral (JCE) porque es «una celebración».
Es razonable que el PRM aproveche ese acto para plantarle cara seria al indudable avance de la oposición.
No es exclusivamente resaltar logros e inversiones, sino respuestas duras y concretas a las incesantes críticas opositoras.
Como plaza política con una poderosa clase media, Santiago se desencanta fácil de los gobiernos y partidos que ayuda a subir.
Creo que el PRM hace muy bien con venir a dar un duro golpe político en la mesa.
Son otras medidas que se necesitan urgentemente, pero la celebración de los 11 años el domingo puede ser un comienzo.
Faltan acciones políticas más audaces y certeras en Santiago.









