Los atropellos y degradaciones de funcionarios y dirigentes del PLD en la Alcaldía de Santiago continúan «a la orden del día» y esta vez le tocó al Contralor, profesor Rafael Puello, quien se vio obligado a renunciar por las vejaciones a que fue sometido.
El catedrático de varias universidades llegó a la administración del alcalde Abel Martínez luego de desempeñarse como Contralor en la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santiago (CORAASAN) y, junto a varios hermanos, es dirigente medio del PLD.

El alcalde Martínez lo sustituyó a Puello de la Contraloría de la Contraloría del cabildo sin ninguna explicación y luego de ponerlo a esperar varias semanas para designarlo en otra posición, lo degradó nombrándolo como encargado de Archivo Fijo de la alcaldía.
Maltratado, pero con la decencia y el respeto que le caracteriza, Puello acudió al despacho del alcalde de Santiago y le entregó formalmente su carta de renuncia. Se trata de un profesional altamente reconocido que fue gerente Financiero del Instituto del Tabaco (INTABACO).
A los Puello se les conoce en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) como parte del equipo político del exdiputado, exdirector del INTABACO y emblemático miembro del comité central del partido morado, ingeniero Adalberto Rosa.
El licenciado Rafael Puello es un profesional estricto, organizado y exigente en los cargos públicos y privados que desempeña y como Contralor de la administración de Abel Martínez era el último que se iba de su despacho porque «controlaba todo bajo llaves».
Su salida de la Alcaldía de Santiago por los atropellos y degradaciones a que son sometidos funcionarios y dirigentes del PLD es «una más» porque son numerosos los que han confrontado dificultades en la administración del alcalde Martínez.
La sustitución y degradación del profesor Puello se produjo hace «un buen tiempo» pero lo mantuvieron «entretenido» porque sería designado en una posición de relevancia, pero al final el alcalde Martínez intentó humillarlo con el cargo de encargado de Archivo Fijo.
Aunque el caso «más sonado» fue la degradación al joven ingeniero y hombre de absoluta confianza del propio alcalde de Santiago, Gary Santos, quien ocupó las funciones de director de Transportación y de Obras Públicas Municipales, son incontables los atropellos en la Alcaldía local.








