El PRM debe evitar que los ruidos entre sus dirigentes pongan en peligro sus posibilidades electorales en la plaza política de Santiago.
Por eso, las dos recientes cartas del presidente del PRM, José Ignacio Paliza, que tocan asuntos de Santiago, son jugadas políticas inteligentes.
Se pueda alegar que la solicitud a la Cámara de Diputados para que inicie el proceso de sustitución del diputado Miguel Gutiérrez tiene cocoricamo.
Sin embargo, el PRM tiene meses que debió resolver ese dañino ruido.
Ese pedio a la Cámara Baja es correcto políticamente porque, se logue o no el objetivo, el PRM «se cura en salud».
En relación al alboroto por la denuncia de tres diputados oficialistas sobre la sustracción de bonos, la rápida respuesta de Paliza apaciguó los ánimos alterados.
Por los detalles que se conocen sobre conflictos internos en el PRM en Santiago, Paliza debería intervenir directamente con un diálogo conciliador.
El presidente Luís Abinader se ha esmerado durante casi tres años de gobierno en ofrecer un trato especial a Santiago con inversiones y visitas.
Aún así, es indudable que los ruidos entre dirigentes del PRM pueden afectar el resultado electoral del 2024.









