La decisión de Abel Martínez en el PLD no me causa absolutamente ninguna sorpresa.
Sin sus amenazas y supuesto apego a las leyes, creo incluso que fue una jugada políticamente inteligente.
No exponerse a una humillante derrota en una consulta interna, es correcto por parte del exalcalde de Santiago.
Tengo semanas escribiendo y diciendo en programas de televisión y radio que Abel está acorralado en el PLD.
No puede ir a unas votaciones primarias porque, por descuido, está en minoría extrema y lo van a aplastar.
Su presión para que el candidato sea escogido mediante encuestas fracasó porque precisamente no tiene fuerza interna.
Además, no hay tradición política de eso. ¿Cuándo un candidato presidencial de un partido mayoritario ha sido escogido con encuestas?
Desde el 2020, Abel no quiere comprender que el PLD mayoritario de Danilo Medina lo tiene como una quinta columna dentro de la organización.
Por conveniencia lo dejaron pasar como candidato presidencial del 2024 y se entusiasmó creyendo que es verdad que es un hombre de confianza en el partido morado.
Cierto o no, entre los peledeístas danilistas radicales sigue sólido el convencimiento de que Abel continúa siendo un seguidor del expresidente Leonel Fernández.
En vez de avanzar, en el PLD lo seguirán disminuyendo. No importan sus bravuconerías, cada día será más pequeño en el partido en que milita.
Es indudable que su decisión de salirle huyendo a unas votaciones primarias, le crea una situación bien difícil al PLD.
Creo que Abel está acorralado y lo que acaba de hacer es lanzar un grito desesperado.








