Sin lugar a dudas, la Oficina de Protección Animal de la Alcaldía de Santiago es una de las dependencias municipales que más trabajo realiza y que mayores logros puede exhibir en favor del bienestar animal. Sin embargo, existen situaciones que, por su magnitud y complejidad, parecen desbordar su capacidad de respuesta inmediata.
Uno de esos casos es la creciente presencia de perros realengos en el entorno del Parque Duarte, un espacio emblemático de la ciudad y punto de encuentro tanto para santiagueros como para turistas. La cantidad de caninos que deambulan libremente en esta zona es mayor de lo que aparenta y representa un riesgo real, especialmente para los visitantes que no están familiarizados con el comportamiento de estos animales.
Actualmente, en el parque se desarrolla la exhibición de réplicas de obras “El Prado en las Calles”, una iniciativa cultural que ha atraído a numerosos turistas. No obstante, durante el recorrido fue posible observar cómo algunos perros ladraban de manera agresiva e incluso intentaban morder a personas que se detenían a apreciar las obras, generando momentos de tensión y preocupación.
Aunque en la Alcaldía de Santiago tienen conocimiento de esta problemática, las denuncias parecen no haber recibido la atención requerida. Es necesario que las autoridades municipales actúen con prontitud y coordinación, no solo para proteger a los ciudadanos y visitantes, sino también para ofrecer una solución responsable y humanitaria a la situación de estos animales, antes de que ocurra un hecho lamentable que pudo haberse evitado.









