La revelación de Danilo Medina de que tiene cáncer y la «caída» de Gonzalo Castillo, son noticias fatídicas y escalofriantes para el PLD.
La incertidumbre es razonable porque se trata del actual líder de ese partido y de su candidato en las pasadas elecciones del 2020.
Aún no se puede vaticinar el verdadero impacto que tendrían de cara a las elecciones del 2024, pero el pronóstico no puede ser optimista.
Sin Danilo en las calles o dirigiendo las tropas moradas en la campaña, sería fatídico para el propósito del PLD de volver al poder.
Son hechos inevitables, un fastidio y lamentable, pero es la realidad.
Los apresamientos en la denominada operación Calamar y el doloroso diagnóstico del cáncer del expresidente Medina, causan desaliento en las filas moradas.
Es loable el esfuerzo y optimismo del candidato Abel Martínez y que la alta dirigencia mantenga la frente en alto, pero el momento es muy difícil para el PLD.
Y lo peor sería que la batalla por el control del partido desplace la campaña electoral.









