Ir a la televisión a rumiar mentiras sobre alianzas electorales, es manipulación e intento de ocultar el difícil momento que atraviesa el PLD.
En realidad, parece que el partido morado está seriamente atrapado en agendas particulares de varios de sus actuales «jefes».
La verdad incontrovertible es que en el país no hay un partido más beneficiado de las alianzas electorales que el PLD.
En las elecciones de 1990 el PLD salió a las calles a denunciar «un fraude colosal» que atribuyó al presidente Joaquín Balaguer.
En 1996, apenas seis años después, el PLD ascendió al poder de la mano del vilipendiado Balaguer y el duramente criticado Frente Patriótico.
El Balaguer denunciado en las calles por «tramposo» levantó las manos del profesor Juan Bosch y de los candidatos Leonel Fernández y Jaime David Fernández Mirabal.
A partir de ahí, el PLD ha tenido una rica y exitosa experiencia con variopintas alianzas y los votos externos fueron determinantes para sus triunfos en las urnas.
En 1996 la alianza fue con Balaguer, en 1994 con Jacinto Peynado, Carlos Morales Troncoso, Donald Red Cabral y varios partidos pequeños, en el 2008 el Bloque Progresista, en el 2012 con el PRSC y partidos minoritarios y en el 2016 una alianza con 14 partidos.
En 1996, el PLD obtuvo un 38 por ciento de los votos, en el 2004 un 48 por ciento, en el 2008 un 44, en el 2012 un 37 por ciento y en el 2016 un 51 por ciento.
En el 2020, la arrogancia y prepotencia del poder rompió con todas esas alianzas, el PLD se dividió y ahí está en la oposición en su peor momento político.
Esos son los números fríos que demuestran que los votos de los partidos aliados han sido determinantes en los triunfos del PLD.








