En los últimos días han resurgido múltiples denuncias en torno al precio del pollo, una situación que, de manera casi cíclica, se repite cada mes de diciembre en la República Dominicana. Sin embargo, más allá de la temporada, lo que realmente preocupa es el aparente descontrol en los precios y la ineficiencia de las autoridades llamadas a proteger a los consumidores.
El pollo, uno de los principales alimentos de la canasta básica, presenta una variación de precios que resulta difícil de explicar. Tras recorrer distintos supermercados, se puede comprobar que el precio por libra es considerablemente más bajo que en muchos colmados. Aún más alarmante es que entre colmados de una misma zona existen diferencias significativas, donde unos venden el producto a precios excesivamente altos en comparación con otros.
Esta disparidad plantea una pregunta obligatoria: ¿cómo es posible que un producto esencial no tenga un rango de precio regulado o, al menos, supervisado de manera efectiva? En teoría, Pro Consumidor es el organismo encargado de velar por los derechos de los ciudadanos y garantizar prácticas comerciales justas. Sin embargo, en la práctica, su ausencia se siente en los mercados y en el bolsillo de la población.
El problema no se limita únicamente al pollo. El descontrol de precios se extiende a numerosos productos de primera necesidad, dejando al consumidor desprotegido ante la especulación y la falta de consecuencias para quienes abusan. La sensación general es de abandono institucional, donde cada comerciante fija precios a su conveniencia sin una fiscalización real.
Mientras tanto, las familias dominicanas son las más afectadas, obligadas a ajustar su presupuesto para poder llevar alimentos básicos a la mesa. Ante esta realidad, es urgente que Pro Consumidor asuma con mayor firmeza su rol, refuerce la supervisión y establezca mecanismos efectivos que garanticen precios justos y transparentes.
La pregunta seguirá vigente: ¿estamos frente a una simple especulación o a una preocupante ineficiencia del organismo responsable de defendernos?









