El traslado de la sede del gobierno a Santiago por tres días, abre diversas interrogantes políticas.
En sus más de seis años, el presidente Luís Abinader ha tenido una presencia habitual en la Ciudad Corazón.
Meses después de llegar a la presidencia, instaló una Casa Presidencial en una de las urbanizaciones del municipio.
No se puede perder de vista que, además de presidente de la República, ahora es también presidente del PRM.
Hace apenas tres meses, el 24 de junio, encabezó un Consejo de Ministros en el Jardín Botánico. ¿Va a evaluar los resultados obtenidos hasta ahora?
Por la agenda presidencial que se ha distribuido, no hay un hecho de especial impacto, interés o envergadura que vaya a presidir el jefe de Estado.
No se trata, por ejemplo, de la inauguración de su obra cumbre en Santiago: el monorriel.
Igual que La Semanal, que ahora es LA Agenda Semanal, las ruedas de prensa del presidente Abinader han sido frecuentes en Santiago.
Hay una buena cantidad de encuentros, visitas privadas y supervisión e inicio de trabajos de obras públicas.
Veo muy bien que Abinader haya trasladado desde Santo Domingo la residencia oficial del presidente de la República.
Como está en la recta final de su segundo mandato, es políticamente razonable que cuide una plaza electoral como Santiago.
Trasladar la sede de la residencia presidencial la interpreto como una decisión eminentemente política.
Si el gobierno y el PRM están bien o mal en esta plaza política, es otro asunto.
A Santiago siempre hay que cuidarlo políticamente.









