En este momento el Partido Revolucionario Moderno (PRM) es el principal aliado y promotor de las huelgas y protestas que se llevan a cabo en Santiago y la región del Cibao, una estrategia que ha sido un total fracaso electoral en el país.
Hasta ahora está debidamente demostrado que la población votante «les huye» en las urnas electorales a los huelguistas y que es absolutamente renuente a sufragar a favor de organizadores de protestas violentas.
En diversas ocasiones, dirigentes populares de la región del Cibao han aparecido en boletas electorales como candidatos y la población sencillamente les da la espalda.
Esa experiencia negativa se ha vivido, por ejemplo, en el municipio de Licey al Medio, Santiago, donde en las elecciones del 2016 varios dirigentes populares aparecieron en la boleta electoral del PRM-Frente Amplio, resultando un fracaso total.
Es un riesgo del PRM apoyar esas huelgas porque no existe ninguna posibilidad de que sean «paros pacíficos». La realidad es que a la población se le somete a «un ambiente de terror» con bombas, tiros, piedras y palos en las vías públicas.
El abierto respaldo ofrecido por el aspirante presidencial Luís Abinader a las protestas de principios de esta semana forma parte del radicalismo de su discurso de oposición, pero hay dudas de que al final eso le de resultados positivos en las urnas en mayo del 2020.
Las huelgas y protestas obligando a la población a quedarse en sus casas a base de bombazos y enfrentamientos a tiros, robos y saqueos de negocios afectan directamente a los sectores productivos del país, a la economía informal y a la ciudadanía en sentido general.
El apoyo del PRM a esas protestas es tan activo y agresivo que sus dirigentes, por ejemplo, en Santiago, se integran hasta en las paralizaciones que llevan a cabo sindicatos de choferes que finalmente terminan aumentando los precios de los pasajes en perjuicio de la población pobre.
No se sabe si esta vez Abinader y el PRM tendrán resultados electorales positivos en las urnas en mayo del 2020, pero la realidad es que hasta este momento la población votante no apoya con sus votos a los que promueven y participan en ese tipo de protesta.
En el caso de Licey al Medio, dirigentes populares como Víctor Bretón, David Polanco, Basilio Rojas, entre otros, no han podido ganar ni siquiera una regiduría, a pesar de que han sido candidatos en las boletas del PRM y de otros partidos.
Rojas, por ejemplo, es un dirigente popular que trabajó sin descanso para que Canca la Reyna fuera elevada a Distrito Municipal y en las pasadas elecciones Alianza País lo llevó como candidato a director municipal y no sacó 200 votos.
En ese mismo Distrito Municipal, Víctor Bretón fue candidato a vocal por el PRM-Frente Amplio y a pesar de que estaba de número dos en la boleta, la población fue y votó mayoritariamente por el PLD y el intenso dirigente popular «quedó fuera».
El asunto es que el apoyo de Abinader y del PRM a esas huelgas violentas aparenta un gran riesgo electoral porque ya estas protestas están desacreditadas y no cuentan con el respaldo de ningún sector de la población, ni siquiera de la gente que dicen defender.








