Cada día se demuestra con mayor firmeza que la Alcaldía de Santiago, la Policía y otros organismos tienen miedo enfrentar a choferes del «concho» que «siembran» el terror en las calles con sus atropellos, abusos y violencia física y verbal.
El silencio y la indiferencia frente a choferes del transporte público que se creen «dueños de las calles» incluye a grupos como la Federación Nacional de Trabajadores del Transporte, Conatra y los sindicatos de cara «ruta del concho».
Ahora el escándalo es «un batazo» que el chofer de la ruta CJ-27 José Alberto Alvarez Guzmán le dio a un ciudadano. Igual que con otros abusos, el departamento de Tránsito de la Alcaldía de Santiago «se queda callado».
Las franjas que autorizan a los choferes a trabajar en las «rutas» en que está dividido el transporte público de Santiago las otorga la Alcaldía, que anualmente cobra un elevado impuesto a cada chofer.
Aparte de eso, es la Alcaldía a través del Concejo de Regidores que aprueba las «rutas», lo que indica que mantiene un control casi total de cada una de ellas.
Las autoridades municipales y las federaciones y sindicatos nada dicen de la cantidad de choferes que trabajan armados de tubos, bates, palos, armas blancas y de fuego, entre otras, con las cuales amenazan y atropellan a ciudadanos por cualquier detalle.
Los choferes del «concho» no respetan las luces de los semáforos, provocan accidentes con frecuencia y si alguien los llama a respetar las leyes y disposiciones municipales de tránsito, reaccionan de manera violenta y ofensiva.
Las calles de la ciudad de Santiago están llenas de violencia protagonizada por los denominados «hombres del volante» y los pleitos que escenifican incluyen hasta a policías de tránsito porque «no respetan a nadie».
La administración del alcalde Abel Martínez no se ha atrevido a tocar «para nada» el desorden y el caos que existe en las rutas del «concho». Esa indiferencia y protección aumenta el terror que cada día «siembran» en las calles de la ciudad.
La presencia de inspectores del Ayuntamiento, por ejemplo, es nula en los puntos más críticos de las diferentes rutas del transporte público y «poner una multa» a un chofer «del concho» es motivo de miedo hasta para los agentes de la Policía de Tránsito.








