Cada día llegan a manos de muchos comunicadores las noticias y comunicados oficiales sobre la justicia y la seguridad en nuestro país. Sin embargo, pocas veces reflexionamos con la profundidad que merece el contenido de estas notas. Pablo Aguilera, periodista y director de prensa en Teleuniverso canal 29, comparte una preocupación que debería llamar la atención de todos nosotros: la alarmante frecuencia de casos de agresión sexual, especialmente contra menores.
En su sección “El Comentario de Pablito Aguilera”, relata que, en tan solo dos días, de ocho notas de prensa recibidas del Ministerio Público, cuatro se referían a agresiones sexuales. Lo más doloroso es que tres de esos casos involucran a niñas de entre 11 y 15 años, un rango de edad que debería ser sinónimo de protección, confianza y desarrollo saludable.
Este tipo de estadísticas no son simples números. Son indicios claros de una realidad preocupante, un reflejo de los fallos que como sociedad estamos enfrentando en la protección de nuestros menores. Nos obliga a cuestionarnos no solo acerca de las circunstancias particulares de cada caso, sino sobre el entorno que permite que estas agresiones sigan ocurriendo.
¿Estamos haciendo lo suficiente para educar, prevenir y sancionar? ¿Qué rol juegan las familias, las escuelas y las autoridades en esta cadena de protección?
Más allá de exigir justicia, es tiempo de preguntarnos cómo podemos construir una sociedad donde los niños y adolescentes vivan sin miedo, con derechos y garantías realmente vigentes.
Esta inquietud no debe pasar desapercibida ni ser un tema exclusivo de los medios o los organismos de justicia. Nos toca a todos, desde las comunidades, hasta las instituciones, involucrarnos en la tarea urgente de cambiar estas cifras que hieren nuestra conciencia y futuro.









