La rigurosidad informativa se fue de vacaciones y parece que su ausencia será definitiva.
Lamentablemente la ligereza periodística se impone y no hay forma de escapar de sus desafueros.
La masiva difusión de un video de un hecho ocurrido en Santiago hace pensar que el buen periodismo desapareció definitivamente.
El caso sucedió hace alrededor de cuatro años y se publica ampliamente como si ocurrió el lunes de esta semana.
Un militar aparece amenazante con su arma apuntándola a un civil en uno de los pasillos del Palacio de Justicia.
La publicación del video en redes sociales fue tan amplia que hasta ediciones digitales de acreditados periódicos se dejaron sorprender.
Lo inaudito en rigor informativo es que algunos medios trataron de confirmar el hecho después que lo habían difundido.
Raudo y veloz, procedieron a retirar la noticia cuando comprobaron en varias fuentes que el video es de alrededor de 4 años.
Insólito también la confusión y desconocimiento sobre las instituciones que operan en el Palacio de Justicia.
Desconocen en absoluto las áreas y responsabilidades del Ministerio Público, del Ministerio de Justicia y del Poder Judicial (SCJ).
Lo de las redes sociales es comprensible por lo que se observa en ellas diariamente.
Lo inaceptable es que acreditados periódicos y periodistas caigan en esas ligerezas informativas.
Si el rigor periodístico no tocó fondo, está muy cerca de ahí.










