En la campaña electoral que casi empieza, es irreversible que Justicia Social (JS) y el PRM andarán juntos.
Un pacto electoral que, en Santiago, deleitará a quienes damos seguimiento con interés a asuntos políticos.
Ver al admirado amigo, el exsenador Julio César Valentín, en un rol político diferente a los últimos 30 años, me seduciría.
Doce años diputado, diez años senador y figura protagónica del PLD, se fue del partido morado hace algo más de un año.
Ahora, se supone, lo veremos utilizando todo su talento y liderazgo para derrotar en las urnas a viejos amigos y «camaradas» del PLD.
Soy periodista, no profesional de la conducta, y eso me limita a interrogantes sin respuestas.
¿Cómo se sentiría emocional y anímicamente mi viejo amigo Valentín en ese nuevo rol?
¿Qué se sentirá al salir a arengar a seguidores para derrotar candidatos del PLD que por años caminaron juntos por calles y sectores?
Valentín rompió con el PLD, pero es razonable pensar que, en horas de sosiego y reflexión, el morado atrapa sus pensamientos.
Si hay mítines o caravanas, no me perderé una o dos para ver al siempre respetado Julio César en su nuevo desempeño político.
Como le encanta caminar en calles de barrios, abrazar y dar besos políticos, voy con él.








