No habrá encuestas ni acuerdos para poner «al más popular», la aceptación en la población «se fue a pique», los méritos partidarios «valen menos»» y todos tendrán que «a guayar la yuca» en primarias abiertas «sin escapatorias».
Es cierto que desaparece «la imposición» de candidatos, pero en el documento entregado por el PLD a la Junta Central Electoral (JCE) la única opción para elegir los aspirantes a puestos de elección popular son las primarias abiertas. Y más nada.
En el escenario que sea, por ejemplo, el senador de Santiago, Julio César Valentín, y el alcalde Abel Martínez, tendrán que ganar de nuevo sus candidaturas en las primarias abiertas, con el voto de la población. Es la única opción que tienen y a ella tienen que someterse.
Ya un aspirante a candidato a alcalde de Santiago como Fernando Rosa puede «dormir tranquilo» porque es obligatorio, de acuerdo a lo aprobado y depositado por el PLD y depositado en la JCE, que le ganen la candidatura «en el seno del pueblo.
Nada de encuestas, nada de «propuesta» del Comité Político «porque el otro es mejor para ganar» y nada de que «tal líder» favorece «a fulano de tal». Los dirigentes medios del PLD «pierden poder», aunque seguirán siendo importantísimos.
Nada de que hay otros más populares en las encuestas y convienen más para «asumir las candidaturas», hay que ir «a batirse» en votaciones abiertas en el pueblo. Se supone se que excluirán los miembros de los otros partidos.
Diputados con elevadísimas aceptación popular, como Demóstenes Martínez, Víctor Fadul, Altagracia González, Víctor Suárez, entre otros, tendrán que ir primero «a sudar» en la población para conseguir las candidaturas y luego volver en mayo del 2020 «a ver si ganan».
Ya veremos en los próximos meses al senador Valentín en las calles tratando de lograr en la población su tercera candidatura (la primera fue único aspirante y la segunda por acuerdo del Comité Político) y luego en mayo del 2020 tratando de reelegirse.
¿Qué hará el alcalde Abel Martínez? No se sabe porque las encuestas pasaron «a mejor vida» y de nada vale hacer alarde de aceptación popular. Todos, absolutamente todos, en las calles tratando de ser candidatos nuevamente.
Las primarias abiertas le quitan «la presión» al aspirante a alcalde Fernando Rosa de que finalmente el Comité Político se inclinara por escoger esa candidatura tomando en cuenta las encuestas. Ahora hay que «batirse» con él en primarias abiertas.
Aspirantes a alcaldes, a regidores, a directores de distritos municipales, a vocales, a diputados y a senadores van a primarias abiertas sin importar quién sea el mejor para ganar. El documento depositado por el PLD en la JCE no da opción para más nada.
Se dirá que las primarias abiertas es lo más democrático y confiable porque serán manejadas por la JCE. Pero como no hay garantía de que la población participe en ellas, el riesgo es que las candidaturas vayan a parar en manos de los aspirantes más inadecuados.
Se supone que hoy muchos de los que apoyaron con firmeza las primarias abiertas se deben estar «dando en el pecho».








