No me sorprendería para nada si vuelve a producirse una alianza municipal entre los partidos Fuerza del Pueblo (FP) y el PLD.
En el 2024, las tensiones entre altos dirigentes de la FP y el PLD eran más intensas y agresivas que actualmente y se produjo un pacto electoral municipal y congresual.
Por la complejidad de las elecciones municipales (la gran cantidad de municipios y distritos municipales) y los intereses políticos locales, esos acuerdos siempre serán parciales.
En el PLD y en la FP, absolutamente todos los que aspiran a alcaldías y juntas distritales quisieran contar con el apoyo de ambos partidos. La única diferencia está en quiénes deberían ser los candidatos.
En plazas políticas como Santiago, observo opiniones más prudentes, serenas, razonables e inclinadas a favor de una alianza electoral municipal en el 2028.
Influyen el nuevo discurso del exalcalde Abel Martínez a favor de un pacto electoral con la FP y la prudencia con que el excandidato a alcalde, Víctor Fadul, asume el tema de las alianzas.
En la FP nunca ha existido un discurso radical en contra de las alianzas electorales municipales, congresuales y municipales sin importar los partidos involucrados.
Percibo que hay un fuerte y razonable interés en el PLD por volver a dirigir la Alcaldía de Santiago, pero saben que no tienen la más mínima posibilidad sin una alianza con la FP.
En la FP el único que ha exhibido interés por ser candidato a alcalde es el ingeniero Jeffrey Infante, pero sin un pacto electoral amplio hasta él debería saber que sería un salto al vacío.
Limitando mi opinión a la plaza política de Santiago, observo en la actualidad mayores posibilidades de alianza electoral municipal entre la FP y el PLD que en el año 2024.
No sé si es resignación política o si se trata del natural deseo de volver a disfrutar de las mieles del poder municipal.
¿La realidad de Santiago será la misma en todo el país?










