LA DIVISIÓN DEL PARTIDO DE LA LIBERACIÓN DOMINICANA
Continuamente oímos y leemos sobre la inminente división del Partido de la Liberación Dominicana.
Quienes abordan tal tema, suelen fundamentarse en el hecho de que a lo interno del PLD existen dos líderes destacados que han ocupado la presidencia de la República.
Los líderes planteados son el doctor Leonel Fernández, actual presidente de la organización y tres veces presidente de la sociedad dominicana.
El otro líder, actual mandatario y quien fue el jefe del staf de activistas que durante largo tiempo se encargaron de dinamizar a la indicada entidad partidaria fundada por el profesor Juan Bosch, es Danilo Medina Sánchez.
Tal fue y sigue siendo el entusiasmo que provoca la idea de una división en el PLD, que en las elecciones pasadas, el principal candidato presidencial del mayor partido de oposición en suelo dominicano, basamentó gran parte de su estrategia en el supuesto de la entonces, ineluctable fragmentación del peledeismo.
En la referida coyuntura, quien suscribe advirtió el error en que incurrían, quienes albergaban la esperanza de arribar al poder político añorando el evento señalado.
Como resultado de los puntos de vistas encontrados, que previo a la aprobación en el congreso nacional de la nueva Ley de Partidos Políticos, expresaron Danilo y Leonel la esperanza de una confrontación definitiva se relanzaron, como se relanza un producto en el mercado.
En la actualidad, luego de la entrevista que le concedió el presidente Medina a la destacada productora de Televisión Jatnna Tavárez, y luego de que el presidente del PLD aceptara durante un acto multitudinario proclamar su precandidatura presidencial, el tema de la división ha vuelto a la palestra con mayor fuerza, entre los comunicadores que no se identifican con las gestiones de gobierno del segundo partido fundado por el insigne escritor Juan Bosch.
Y lo peor de todo esto es que, incluso muchos dirigentes peledeistas, se han llegado a creer esa quimera oposicionista.
La quimera de la oposición la han comprado aquellos dirigentes que no entienden a la perfección las causas esenciales que le dieron origen a la organización de la bandera morada, con la estrella amarilla de cinco puntas.
Han perdido de vista que en el máximo organismo, de dirección, que es el Comité Político, pese a que han penetrado algunos jóvenes con escasa tradición en materia de formación, quienes siguen gravitando allí, en mayoría son fundadores del Partido de la Liberación Dominicana.
Con esto quiero decir, que aún cuando las contradicciones entre esa mayoría parecen llegar al antagonismo, lo que rige a aquellos pioneros de los círculos de estudios y los comités de bases es el aprendizaje primario de unificación de criterios y de diferenciar con claridad; lo elemental, de lo fundamental y lo superficial, de lo profundo.
De diferenciar, lo primario, de lo secundario, y ocurre que en el tema esbozado, lo que se juega es el poder político y parte del destino del discurrir histórico dominicano.
De ahí que, estamos en la seguridad de que, en vez de apadrinar una división peledeista el Comité Político se va a decidir por lo primario, que es fundamental: mantenerse en el poder para seguir conduciendo al país hacia el necesario y definitivo desarrollo.









