Las posibilidades de un debate electoral entre los candidatos a alcalde de Santiago son nulas porque el actual incumbente de la Alcaldía, Abel Martínez, inexplicablemente lo evade sin explicar las razones de su negativa.
Los candidatos a la Alcaldía local han firmado compromisos con diversas instituciones de Santiago y se ha planteado la posibilidad de un debate electoral entre ellos, pero el alcalde Martínez, que busca la reelección, sigue siendo el gran ausente.
Uno de los obstáculos para debatir propuestas e iniciativas es que cuando un candidato se considera «por encima de los demás» en simpatía popular, entiende que es un riesgo acudir a debates públicos.
Los candidatos Ulises Rodríguez, del PRM; Rafael -Papito- Cruz, del PRSC; Gilberto Serulle, del PRD y Deybi Salgado, de Alianza País, han expresado su disposición de ir a un debate electoral pero la respuesta del actual alcalde es el silencio.
Hasta ahora el alcalde Martínez no ha participado ni siquiera en un programa de televisión y su campaña se limita a un amplio despliegue de propaganda visual con grandes vallas, además de actividades que realiza en barrios en horas de las noches.
Hay dudas de que en esta recta final de la campaña electoral municipal las instituciones que están promoviendo debates electorales en las principales ciudades del país, puedan contar con el alcalde de Santiago.
Las firmas encuestadoras contratadas por el alcalde Martínez sostienen que él está «bien arriba» en la intención del voto para el próximo 16 de febrero y eso estaría influyendo para que no se interese ni siquiera por asistir a una actividad empresarial.
¿Hay otras causas para que el alcalde de Santiago se niegue a acudir a un debate electoral con los demás candidatos a la Alcaldía?.
Sin importar simpatía electoral individual y los logros en la administración municipal, Abel estaría en desventaja en un debate con los candidatos Rafael -Papito- Cruz, Gilberto Serulle y en menor medida, con Ulises Rodríguez.
En sus partidos, el alcalde Martínez tiene una «categoría» muy por encima de sus competidores. Sin embargo, en destrezas para debatir se quedaría «bien atrás».







