La decisión del fiscal José Francisco Núñez de prohibir el uso de armas de fuego «a policías municipales» ha recibido un amplio apoyo de diversos sectores de Santiago, quienes veían con preocupación e indignación los desafueros de grupos armados de la Alcaldía local.
Aunque se duda que el alcalde Abel Martínez cumpla con la disposición de la Fiscalía, queda claro que la inmensa mayoría de la población rechaza los maltratos, vejámenes y violencia de esas brigadas de la Alcaldía que se desplazan con armas de diferentes calibres.
¿Cómo es que un Policía Municipal anda en las calles en vehículos de la Alcaldía con una ametralladora Usi?. Sencillo: no es verdad que se trata de policías municipales sino un grupo armado que anda supuestamente «poniendo orden» en la ciudad.
La principal preocupación en torno a los desafueros de esos grupos armados no es precisamente la Fiscalía de Santiago, sino que oficiales de la Dirección Cibao Central de la Policía estaban «pegando el grito al cielo» con los excesos y maltratos que cometen esos empleados de la Alcaldía.
De acuerdo a los datos, el anterior director de la Dirección Cibao Central de la uniformada, general José Acosta Castellanos, fue indiferente a lo que estaba ocurriendo porque alegadamente «tenía miedo chocar» con el alcalde Abel Martínez.
Lo mismo se plantea sobre las anteriores autoridades del Ministerio Público, quienes hicieron silencio frente al problema para supuestamente evitar conflictos con la Alcaldía. Es decir, le permitieron al alcalde Martínez colocarse por encima de la ley para «evitar conflictos».
El escándalo estalló cuando en una acción violenta con conductores de vehículos pesados el funcionario de la Alcaldía Michael García disparó y mató a un hermano que pertenecía a uno de los grupos armados de la institución edilicia y en horas fue puesto en libertad como «si nada hubiera ocurrido».
Aparte de eso, los empleados de la Alcaldía «apresan» personas en diferentes puntos de la ciudad y los llevaban a los cuarteles, lo que empezó a indignar a oficiales de la Policía porque grupos de la Alcaldía quieren colocarse por encima de la ley y de los agentes de la Policía Nacional.
«Se creen por encima de nosotros!, dijo un oficial de la Policía a El Centinela Digital. La situación alarmó aún más a oficiales de la Policía porque grupos armados de la Alcaldía empezaron a salir a las calles «a realizar su labor» con uniformes negros similares a los que usan cuerpos élites de la Policía Nacional.
La situación se complica también por las constantes denuncias que se difunden en la televisión de Santiago sobre los maltratos a que son sometidos vendedores informales que son desalojados y sus mercancías incautadas sin que se sepa «a donde van a parar».
Es en medio de esos disgustos e indignación que el fiscal de Santiago, José Francisco Núñez, decide frenar «esos desafueros» y ordena la prohibición del uso de armas de fuego a los policías municipales, lo que ha recibido un apoyo total de la opinión pública.
Sin embargo, ha quedado claro que no se trata de policías municipales sino de grupos armados con armas de diferentes calibres, incluyendo ametralladoras usis, pistolas 9 milímetros, entre otras.







