Sin Abel Martínez, la competencia por la candidatura presidencial del PLD es literalmente inexistente.
Francisco Javier García estuvo en Santiago y demostró que tiene una cómoda mayoría, pero eso no es suficiente.
Falta motivación y entusiasmo en la militancia del PLD y para eso es necesario que haya competencia.
Lo de Gonzalo Castillo, hasta ahora, aparenta bulto mediático o una estrategia de sus abogados, no una decisión política de él.
Si finalmente no lo envían a juicio en la acusación por corrupción, posiblemente su situación cambie en el partido morado.
Los exsenadores por Santiago, Francisco Domínguez Brito y Ramón Ventura Camejo, están pasando sin pena ni gloria.
Charlie Mariotti anda recorriendo el país, pero sus reuniones son muy pobres en asistencia de peledeístas.
Francisco Javier García puede tener un 60 o un 70 por ciento de la dirigencia, pero la falta de una real competencia juega en contra del PLD.
Es cierto que el proceso para escoger un aspirante único apenas empieza, pero está comenzando muy flojo y con un elevado desinterés.
Indudable que si el exalcalde de Santiago, Abel Martínez, se hubiese inscrito como aspirante, hoy la dinámica en el PLD fuera otra.
No sé si es un boicot de Abel porque no le aceptaron su exigencia de que el candidato se escogiera con encuestas, pero su ausencia impacta negativamente.
Sin competencia, la elección del aspirante del PLD está pasando desapercibida.









