La estadía de tres días del presidente Luís Abinader ha sido más ruidosa que anteriores visitas a Santiago.
Es razonable porque entró en la recta final de su último mandato y el proselitismo electoral se intensifica.
Los reclamos, esta vez, están a la orden del día y hasta la oposición aprovecha para exigir soluciones de problemas.
El empresario del transporte Juan Marte recibió a Abinader con una rueda de prensa en la que presentó una amplia lista de exigencias.
También en rueda de prensa, el partido Fuerza del Pueblo (FP) en Santiago Oeste reclamó que el sector educativo fuera declarado en estado de emergencia.
Los dirigentes de la FP han estado bien activos en programas de entrevistas enumerando las dificultades actuales de la provincia.
En los programas de radio y televisión que reciben llamadas telefónicas, se escucha una diversidad de quejas y reclamos.
La falta de agua en numerosos sectores, las deficiencias en los hospitales, las tarifas eléctricas, entre otros, ha sido el discurso opositor.
No se queda la terminación de las obras que ejecuta el gobierno en diferentes municipios de la provincia.
Desde mi punto de vista, la estadía por tres días del presidente Abinader es positiva para los sectores productivos de Santiago.
Observo como normal los reclamos que hacen sectores de la población para que se atiendan sus necesidades.
Lo mismo la activa presencia mediática de dirigentes de partidos de oposición con sus reclamos y denuncias.
El papel del PRM y del presidente Abinader es gobernar, el de la FP, el PLD y otros particos es hacer oposición.
¿Qué tipo de oposición? Es del color del cristal con que se mire.









