Lo esencial es que el presidente Luís Abinader dio la cara frente a las necesidades y reclamos comunitarios.
Lo relevante es que fue a hablar directamente con dirigentes comunitarios de Licey al Medio y Tamboril, Santiago.
Si los trabajos de muchas obras están retrasados y otras no inician, la presencia del jefe de Estado es un buena oportunidad para que eso cambie.
Las quejas y críticas por la exclusión de dirigentes populares y funcionarios electos, pueden ser razonables.
Es irrefutable que en un encuentro así, los invitados y los que van a hablan son cuidadosamente seleccionados.
Hay grupos populares de Licey al Medio que hasta declaraciones de prensa han enviado quejándose de la exclusión.
Hace algo más de un mes, en ese municipio hubo paralización de labores reclamando obras comunitarias al gobierno.
Si el presidente de la República decidió ir personalmente a Licey, eso es altamente positivo y habla muy bien de él.
Incluso, si acudió con el propósito de explicar las inversiones del gobierno en la zona y el nivel a que están las obras, su presencia tiene una gran importancia.
Siempre hay y habrá exclusiones en encuentros comunitarios de esa naturaleza, pero creo que eso no es lo esencial.
La única presencia del jefe de Estado se supone un compromiso con las inversiones oficiales que se realizan en Tamboril y Licey.
Los seleccionados para asistir y hablar, pienso es u asunto secundario.









