Por: Luis Córdova
Y hay quienes celebran que los números de infectados, de ocupación de camas y de ventiladores en uso vayan bajando.
A penas unos días estábamos considerando como amenaza potencial el volver al cierre. La razón sanitaria encuentra un argumento económico: “imposible volver a cerrar”. Nada más falso que ese “desbordado entusiasmo”.
Enero dejó 61 muertes y cerca de 135,000 nuevos positivos del Co¬vid-19. Para los que llevan anotaciones fue el mes más agresivo desde el inicio de la pandemia, la positividad alcanzó una tasa de trans¬misibilidad de 12.
¡Pero ha llegado febrero! Se convoca al amor y a las carnestolendas, saltar las barreras del distanciamiento es de rigor.
Aun el Covid existe. Sabemos que las caretas de lechones, por ejemplo, garantizan mayor inmunidad que una frágil mascarilla, pero a los entusiastas convocantes (me resisto a creer que tenga reales “organizadores”) que tenga en cuenta que las frases “protocolo de seguridad”, “garantizar el distanciamiento”, dejaron de tener efecto tal como le ha pasado a algunas vacunas.







