Por: Juan Isidro Inoa
Luego de un receso forzoso (auto censura), he decidido volver a emborronar cuartillas.
He decidido volver a decir las cosas como las pienso, sin importar como las piensen otros.
Durante más de diez años tuve la oportunidad de colaborar con un amigo de faenas, de batallas, de luchas. Ese amigo es el exsenador Julio César Valentín, quien por su estatura política (miembro de comité político del PLD y senador), mis escritos eran interpretados como un mandato de él. Una postura de él.
Ese no era el pensar de mis asiduos lectores, quienes comprenden la independencia del periodista a la hora de escribir. Pero si el pensar de los fanáticos politiqueros que buscan la 101 patas, no al Dálmata, sino al Cien pies.
No pocas veces llamaron a Valentín para insinuarles que mis escritos iban dirigidos a ellos. Dentro y fuera de su partido. Eso hizo que me auto censurara.
Hoy, con más libertad que ayer retomo el placer de escribir. En esta ocasión sin importar lo que interpreten ni lo que digan. Mi limitación será decirlo como lo pienso.







