Hay un contraste muy visible entre el alcalde de Santiago y el del Distrito Nacional: Abel es conflictivo y trata de imponer «su solución» y Collado es apacible y privilegia el consenso para resolver un problema.
Es posible que en realizaciones municipales el alcalde Martínez supere ampliamente a Collado, pero el inteligente manejo de la figura política del alcalde del Distrito Nacional es del cielo a la tierra frente a Abel.
A pesar de su altísima popularidad, David Collado decidió no buscar la reelección y eso ha fortalecido su imagen de funcionario exitoso, sin ambición política y que cuida meticulosamernte su futuro político.
El alcalde de Santiago, en cambio, también tiene una alta valoración en la población pero, contrario a Collado, decidió ir en busca de la reelección.
La impresión es que Abel se quedará finalmente recogiendo basura, pintando y señalizando calles y avenidas y garantizando que las plazas públicas de la ciudad se mantengan limpias y bien cuidadas. Es decir, que no pasará de ahí.
Es inocultable que el alcalde Martínez ha realizado una administración con más luces que sombras, pero han sido tan numerosos sus conflictos con diversos sectores para «imponer su orden» que sus realizaciones quedan significativamente opacadas.
El alcalde del Distrito Nacional exhibe una imagen de hombre tranquilo, accesible, sencillo, eficiente y transparente en el manejo de los recursos económicos. Es un funcionario que se ha «ganado» el respaldo y el respeto de los medios de comunicación.
En cambio, el alcalde de Santiago exhibe una imagen de inaccesible, distante, conflictivo y que frecuentemente confronta a sectores de los medios de comunicación. Abel Martínez ha demostrado ser intolerante con las críticas.
Si se analiza desapasionadamente las realizaciones municipales de los alcaldes de Santiago y el Distrito Nacional, la balanza se inclina a favor de Abel Martínez. Sin embargo, el manejo mediático de David Collado deja «muy atrás» al santiaguero.
Y como lo esencial para un político es la buena imagen, entonces Collado «se ve» muy superior a Abel. Por supuesto, David está en la capital del país y Abel en una ciudad muy distante de la metrópolis principal dominicana.
Los medios de comunicación, las buenas asesorías políticas y el poder económico detrás de una figura política, se han encargado de convertir a David Collado en «el mejor» alcalde del país. Por supuesto, sin que necesariamente sea así.







