La remodelación de la emblemática Calle del Sol, en Santiago de los Caballeros, ha incorporado un elemento que durante años estuvo ausente en gran parte de nuestras ciudades: las guías podotáctiles para personas con discapacidad visual. Se trata de una iniciativa moderna, inclusiva y necesaria que merece ser reconocida.
Estas franjas táctiles instaladas en el pavimento permiten que las personas con discapacidad visual puedan orientarse y desplazarse con mayor autonomía y seguridad. Su función es precisamente servir de guía, advertir sobre riesgos y facilitar la movilidad en espacios públicos. En muchas ciudades del mundo forman parte esencial de las políticas de accesibilidad urbana.

Sin embargo, al recorrer el tramo en remodelación de la Calle del Sol surge una pregunta inevitable: ¿de qué sirve una guía si el propio diseño la convierte en una ruta de obstáculos?
Basta con observar algunos puntos de la obra para notar que las lámparas han sido colocadas prácticamente sobre las líneas guía. En otros casos, árboles y elementos ornamentales se encuentran muy próximos al recorrido táctil. Para una persona que depende de estas franjas para orientarse, cualquier obstáculo inesperado representa un riesgo y contradice el propósito mismo de la infraestructura. La accesibilidad no consiste únicamente en instalar elementos adaptados, sino en garantizar que funcionen correctamente en la práctica.
La intención es buena y debe valorarse. De hecho, la incorporación de pavimento podotáctil en Santiago representa un avance importante hacia una ciudad más inclusiva. Pero las buenas intenciones no son suficientes cuando hablamos de derechos. Una obra accesible no puede quedarse en el aspecto visual o en el cumplimiento simbólico de una norma; debe responder a las necesidades reales de quienes la utilizarán.
Todavía hay tiempo para corregir estos detalles, revisar el diseño y realizar los ajustes necesarios sería una muestra de compromiso con una ciudad verdaderamente inclusiva.
Porque la accesibilidad no se mide por las fotos de una inauguración, sino por la capacidad de cada ciudadano de caminar con seguridad, independencia y dignidad por las calles de su ciudad.










