En el PRM deberían guardar mejor las apariencias sobre una posible alianza electoral con el PLD.
Si andan detrás públicamente de ese acuerdo político faltando dos años para las elecciones, es porque algo huele mal en Dinamarca.
Guardar las apariencias significa mantener una imagen pública de normalidad, disimular o fingir que todo va bien.
Si un senador, Dagoberto Rodríguez Adames, dice abiertamente que está dispuesto a ceder su posición para una alianza con el PLD, está enviando una muy mala señal sobre la situación actual del PRM.
Después de Rodríguez Adames, sorprende la cantidad de legisladores y dirigentes del PRM planteando un pacto electoral con el partido morado,
Uno sabe que hay un sector del PLD que quiere una alianza con el PRM y que le encantaría que la candidata del partido de gobierno sea Carolina Mejía.
Sin embargo, esos dirigentes morados saben guardar las apariencias, lo que no ocurre actualmente con el PRM.
Los esfuerzos para frenar el crecimiento de la simpatía electoral del expresidente Leonel Fernández son políticamente correctos.
El asunto está en saber guardar las formas para que no se perciba que existe desesperación en el oficialismo.
Faltan dos años para los comicios del 2028 y la dirigencia del partido de gobierno tiene la capacidad necesaria para recuperar su anterior aceptación electoral.
La ansiedad que exhiben muchos dirigentes del PRM envía una mala señal política.









