TAMBORIL, R.D.-La Fuerza del Pueblo (FP), en este municipio, levantó la voz por una comunidad que, según sus moradores, lleva casi una década esperando que vuelva a levantarse el puente que comunica a La Ermita con la calle Real del municipio.
La organización política realizó el pasado sábado una vigilia en la entrada de la comunidad, donde dirigentes, militantes y residentes reclamaron a las autoridades municipales y nacionales la pronta reconstrucción de la estructura, cuyo colapso mantiene interrumpido el tránsito vehicular y dificulta la comunicación de los habitantes con otros sectores de Tamboril.
Con pancartas, consignas, juego de domino y música, la jornada convirtió las calles en un escenario de protesta y convirtió el silencio de la espera en una voz colectiva.
La Fuerza del Pueblo demanda que el puente sobre el legendario río Licey vuelva a unir lo que el tiempo y el abandono separaron.
La dirigencia de la FP en Tamboril afirmó que continuará recorriendo las comunidades, escuchando sus reclamos y señalando los problemas que requieren respuestas de las autoridades.
La tradicional tarde de dominó de la organización se transformó en un encuentro comunitario donde, además de compartir con los vecinos, dirigentes de la Fuerza del Pueblo escucharon directamente las inquietudes de los residentes de La Ermita.
UN PUENTE QUE SE CONVIRTIÓ EN UNA HERIDA
Para los comunitarios, el puente no es simplemente una obra de concreto: es una arteria que comunica vidas, familias, negocios y caminos.
Su colapso dejó a La Ermita con una conexión vehicular interrumpida y convirtió una obra pública en una espera que parece no tener calendario.
Durante la vigilia, los residentes aprovecharon para agradecer a la Fuerza del Pueblo por hacerse eco de una problemática que, según expresaron, los afecta profundamente.
La organización reiteró su compromiso de acompañar el reclamo hasta lograr una respuesta.
“¡No están solos! Seguiremos siendo su voz hasta ver convertida esta demanda en una realidad”, expresó la dirigencia de la FP.
Así, entre pancartas y consignas, La Ermita volvió a poner su reclamo sobre la mesa: un puente no debe ser una promesa suspendida en el aire, sino un camino firme para que una comunidad pueda avanzar.










