La campaña de derribo contra Leonel Fernández está en su momento más intenso y agresivo.
La única sorpresa para mi es que se lleve a cabo faltando casi dos años para las elecciones del 2028.
Se ha informado que Leonel va a las calles los meses de julio y agosto, se supone que a enfrentar la ofensiva mediática en su contra.
Si se reflexiona serenamente sobre la actual coyuntura política, no es difícil encontrar una explicación a lo que ocurre con el expresidente Fernández.
El PRM sabe que Leonel constituye una real posibilidad de desplazarlo del poder en los venideros comicios del 2028.
Es razonable que esa realidad cause temor e incertidumbre entre funcionarios y dirigentes del partido en el gobierno.
- El PLD, en cambios, busca desesperadamente desplazar a Leonel del liderazgo de la oposición.
Hace apenas dos años el partido morado descendió a un 10 por ciento de los votos depositados en las urnas.
Leonel Fernández está en el medio de los dos, del PRM y del PLD, y ambos coinciden en que tienen que frenar al líder del partido Fuerza del Pueblo (FP).
Aunque mi sorpresa es que esa campaña de derribo se lleve a cabo faltando casi dos años para las elecciones, debo entender también que en el descuido está en peligro.
Desde el punto de vista de los intereses del PRM y del PLD, a Leonel hay que detenerlo ahora porque mañana puede ser muy tarde.
La campaña contra Leonel busca crear desconfianza en amplios sectores que lo apoyan, en competencia política eso no es negativo.
Lo reprochable es que sea con mentiras, inventos, denuestos y diatribas, porque eso daña la buena y positiva competencia política.
Si se eleva el debate político, gana la democracia y se fortalece el país.










